Hombre busca mujer y falla en el intento.

Actualmente existe una increíble variedad de series con ideas y propuestas muy originales. Desde historias que giran alrededor de un grupo de clones, hasta la vida de una mujer trans que no tiene el valor para ser sincera con su familia.

Dentro de este amplio espectro se encuentra la innovadora ‘Man Seeking Woman’, una comedia con una idea simple, y una estructura narrativa diferente, que llegó para tratar de (re) definir el modo de ver sitcoms románticas.

La historia gira alrededor de Josh (un maravilloso Jay Baruchel), un muchacho en sus veintes que acaba de terminar una relación de muchos años con su novia y no sabe cómo volver a entrar al mundo de las citas. La premisa es tan sencilla que, en otras manos, esta podría ser otra propuesta más de “hombre busca mujer, hombre y mujer se enamoran, hombre y mujer se casan”. Sin embargo, y gracias a las técnicas narrativas que utiliza, sucede todo lo contrario.

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Sus creadores hacen uso de la imaginación, y momentos clichés, para hablar de los problemas amorosos por los que cualquier persona, en sus 20s, vive actualmente. La maravilla de esta serie es lo profundamente literal (y sarcástica) que puede llegar a ser. Así, vemos convertidas situaciones de la vida diaria en enormes exageraciones y mofas de si mismas.

De esa forma, vemos cómo Josh es emparejado en una primera cita con una troll, o cómo su madre lo mantiene captivo en un cuarto de torturas para poder obtener información de su última cita. Los personajes y sus acciones pasan de ser reflejos de una ansiedad persistente en la juventud a ser una burla constante de la superficialidad de la sociedad.

Lo que ‘Man Seeking Woman’ intenta de plasmar con cada capítulo es tratar de quitarnos toda la presión social que cargamos diariamente y aligerarnos un poco el paso; las primeras citas no deben ser perfectas, las madres pueden ser sofocantes y aún así podemos amarlas, las citas a ciegas no son tan incómodas cómo parecen e, incluso, una ‘one night stand’ no es tan impresionante como la pintan.

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Sin duda esta serie, junto con ‘You’re The Worst’, comienza a construir un nuevo panorama en sitcmos románticas. Donde el amor se encuentra presente, en menor medida, mientras que la literalidad y el humor negro son cómplices inherentes, y esenciales, del mismo. Algo que, a mi parecer,  se debió de haber abordado desde hace mucho tiempo.

 

Ana, la chica bolera: lustrando la creatividad mexicana.

Normalmente acostumbro a dedicar mis entradas a productos audiovisuales que hacen referencia al cine y a la televisión. Sin embargo, quiero dedicar una publicación para hablar de una producción mexicana que me tiene con una gran sonrisa en la cara por la propuesta tan creativa e interesante que tienen entre manos.

Se trata de la “webnovela” mexicana llamada ‘Ana, la chica bolera”, una innovadora producción audiovisual, que utiliza a Youtube como plataforma directa para promocionar sus historias, narra la vida de Ana, una joven bolera que se enamora de un acaudalado cantante y que la vida se encarga de separar constantemente.

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La premisa es sencilla y, prácticamente, una oda a todas las telenovelas a las que estamos acostumbrados a ver en cualquier canal de televisión abierta mexicana. Sin embargo, lo interesante radica en la forma en que esta producción es creada: la mayoría de los personajes femeninos son interpretados por hombres con (algo de) experiencia actoral.

Algo que, en la actualidad, parece absurdo encontrar en la televisión mexicana, por lo cual resulta aún más novedoso, ya que la idea surge de la mente de un productor de telenovelas para la televisión abierta.

En ‘Ana, la chica bolera’ podemos encontrar un poco de todo: números musicales, drama, comedia, tremendas actuaciones, personajes inolvidables y muchísima creatividad. Cada capítulo utiliza los tropes o, en este caso, clichés tradicionales de las telenovelas mexicanas y los aprovecha para crear elementos claves en la trama.

Así, tenemos a  la chica inocente dispuesta a hacer todo por amor, el galán de ensueño con una vida acomodada, la villana que sólo busca su propio beneficio, la matriarca que se niega a ser olvidada, la abuela que pone a todos los demás antes que a ella y la mejor amiga con oscuro pasado pero con una gran sabiduría.

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Con cada capítulo estos chicos nos demuestran que no es necesario contar con un gran presupuesto ni estrellas renombradas para crear un producto de calidad y de sano entretenimiento (el último capítulo cuenta con más de 37,000 visitas).

Pero, sobretodo, ayudan a romper, y modificar, los paradigmas de género que se encuentran incrustados en la sociedad.  Donde el sexo no determine la capacidad que tiene cada género para interpretar un papel que no corresponda con su identidad sexual y donde el género no limite a los individuos sino, al contrario, que los empodere.

Por ello, me sorprende encontrarme con artículos que la vanaglorian pero, al mismo tiempo, advierten a las audiencias de no ser una producción gay. Algo que, de entrada, no debería de considerarse como un defecto ni una virtud, porque lo sus creadores están tratando de hacer no debería ser encasillado ni estereotipado de ningún modo.

Debería comenzar a abrir puertas a los creativos independientes a arriesgarse a crear productos innovadores que propongan cosas nuevas que, aunque la narrativa parezca sobreutilizada, la técnica y la pasión con la que cada capítulo es creado demuestra lo contrario.

Yo les recomiendo que se den una vuelta por su canal (https://www.youtube.com/user/EDUARDOSO) y que, conmigo, se adentren en el maravilloso mundo de Ana, la chica bolera que, por cierto, está a punto de estrenar su último capítulo.