Crazy Ex-Girlfriend: Or how to do a great musical sitcom.

It’s well known that cinema and television have been blended since the dawn of entertainment -figuratively speaking-, to produce all sorts of musical theatre adaptations.  Nowadays, we’re pretty much used to watch musical numbers  on TV and on big screens.

From Barbra Streisand to  Idina Menzel, ‘Glee’ to ‘Smash’  -even a special musical entry on ‘Grey’s Anatomy’- we’ve seen a handful of musical stories, lovely voices and passionate lives grow, and thrive, in order to enthrall TV and film audiences.

For a musical theatre fan, as myself, musicals aren’t just a tawdry representation of a bunch of people bursting out in a song for no good reason. No, musicals are more than this. They are the most utter depiction of our exhilaration to feel and express something so big that simple words can’t. Music makes us feel the same way feelings make us think about music. Music and feelings are forever linked.

Just think about every broken heart you’ve lived. Every laughter. Every promotion. Every downfall in your life. I bet there is a song that reminds you of it. And that’s fine. That’s the most human thing to do.  Musicals delves into this very idea.

So, you could imagine how excited I was when I’ve heard that The CW was going to produce a musical-themed TV show starring  Rachel Bloom (Youtube musical geek). I was literally screaming to the TV out of excitement. And, dear lord, was I right about it.

‘Crazy Ex-Girlfriend’ narrates the life of Rebecca Bunch, a twenty-something lawyer living in New York. She, as any other musical theatre fan, likes to see everything behind a musical lense. So, when her ex-boyfriend Josh reappears in her life only to tell her he’s moving away the next day to a city on California named West Covina (only 2 hours from the beach; 4 with traffic!), she, naturally, decides it’s a great idea to do so. Whilst singing a song.

1-CXG-2015UpfrontRescore-101215-v2_b370dd655_CWtv_720x400_e-940x528

From Rebecca’s point of view, every decision she makes is not (at all!) related to the fact that she’s still in love with Josh (at all!). Therefore, abandoning everything from her previous life to start a new one, in a city that she barely knows, it’s a totally plausible  thing to do within the context of her contrived yearning to do some changes in her life. The fact that her ex-boyfriend lives in the same city is just a simple (and very convenient) coincidence.

Thus, understanding this premise, we have the privilege to see through her life’s behind the scenes. Where  everything it’s perfectly (and wonderfully!) fine whilst all her cracks are hidden behind a riveting facade of happines and (false) confidence embedded with her constant need of self-deprecation.

crazy-ex-girlfriend

You see, Rebecca needs to sing in order to convince herself she’s doing the right thing; to assure  she has control over her life. Her constant need to burst out in a song is the only way she can accept the woeful reality upon her constantly smashing into her face. Singing is her way to become bystander of her own life. And that’s really the beauty of it. Music in ‘Crazy Ex-Girlfriend’ allows us to learn more about her than any other aspect of the show.

Rebecca sings about the smiling skies of West Covina whilst “this guy Josh” also happens to live there. At the same extent, she serenades her sweet “girl crush” on Josh’s girlfriend whom she only wants to lock in the basement with a soundproof wall and take over her identity.

crazy-ex-girlfriend-02

The introvert quirky lawyer, who doesn’t sings on a daily basis, is that part of Rebecca that everybody in the show knows. Not the real one. Her cracks won’t be visible to us until she (or any other person) start to sing out of nowhere. It’s really in that moment when we can quite see through her insecurities, fears, hopes and dreams. That’s when we’re allowed to poke around her mind.

Rebecca isn’t different from any of us, really. Whereas we all use all sort of mechanisms, to some extent, to run away from our realities and problems, she draws uppon music and long colorful sequences to quench all her demons. And on that precise moment is when we, as an audience, are capable to see  that the show is really hitting the bull’s-eye.

El intento de slasher en la televisión.

No me cansaré de decirlo, pero con la llegada de Netflix y Amazon, la forma en la que se está haciendo televisión actualmente no tiene nada que envidiarle al cine. Las plataformas de streaming han llegado a mover las bases de todo lo que se pensaba que era seguro que funcionaría en la televisión.  Ahora podemos ver series (unas más que otras) que buscan retar a sus espectadores y no sólo tener el rating semanal que necesita para seguir subsistiendo.

Los formatos y técnicas narrativas se han modificado. Ahora ya no nos conformamos con una temporada llena de capítulos con historias aisladas que se conecten sólo por medio de la presencia de los personajes. Las audiencias comenzamos a pedir arcos narrativos y argumentos sólidos.

Por ello, ahora las televisoras están comenzando a apostar por crear series con historias, técnicas y formatos parecidos a los del cine. Algo que (la mayoría de las veces) funciona. Sin embargo, hay uno que creo que, aún a la fecha, no han logrado hacer que funcione totalmente:  el del psicópata enmascarado que persigue a un grupo de personas.

La premisa es (o debería de ser) sencilla: Algo le pasa a una persona. Esta persona jura cobrar venganza. Pasa un tiempo, se encapucha y decide atormentar a las personas relacionadas con el suceso. nadie sabe quién es. Asusta, mata, desaparece y revive a lo largo de un tiempo. Lo desenmascaran. Fin. Ahí tenemos a ‘Pretty Little Liars’, ‘MTV: Scream’ y la más reciente ‘Scream Queens’ como los mejores partidarios de esta idea.

NELBQIByZ9XpPU_2_b

El problema no es que no sea una idea atractiva (y por demás utilizada), sino que el formato no es el adecuado. Muchas de las slasher films se han aprovechado de este trope una y otra vez y a todos nos sigue gustando por la incertidumbre y la emoción. Esa sensación de no saber quién será la siguiente víctima y de qué forma será castigada.

En el formato de televisión, en cambio, esto es un poco más complicado. La misma estructura con la que se diseñan las temporadas no permite que la audiencia sienta esa misma incertidumbre y emoción. De esa forma, se sacrifica la expectativa por el momento de shock y, finalmente, no sólo se trata de eso.

De entrada, sabemos que en una serie no se va a eliminar, a la mitad de la temporada, a los actores principales que están contratados para aparecer en todos los capítulos.  Así, es lógico que los secundarios sean despachados a diestra y siniestra.

scream-queens

Eso modifica totalmente el sentido de emoción que el formato en cine imprime. Siempre habrá vueltas de tuerca aquí y allá, pero si no puedes sacrificar a uno de tus personajes principales porque su contrato no te lo permite, entonces estás alterando la idea en su totalidad.

Ahí tenemos a las chicas de ‘Pretty Little Liars’, han vivido muchos sustos, amenazas de muerte e infartos pero ni una sola ha sido eliminada del programa en 5 temporadas. Todas simplemente fingen sus muertes, desaparecen o huyen antes de que su vida corra verdaderamente peligro. La estructura de las series no se los permite.

PLL101-01276

En el caso de ‘Scream’, los productores decidieron mover un poco el balance al matar a un personaje principal poco antes del final. Sin embargo, a cambio, sacrificaron tiempo (e ideas) para atormentar a la protagonista que se suponía que era la ‘Final Girl’.

‘Scream Queens’, por su parte, sólo se ha encargado de despachar personajes secundarios que no tienen participación, o incidencia alguna, en la narrativa de la serie. Están ahí sólo para ser asesinados y crear un conteo de muertes justificado.

En segundo plano, me parece imposible mantener a una audiencia cautiva por saber la identidad del enmascarado por más de una temporada. Es cansino. Algo que ‘Pretty Little Liars’ hizo por 5 temporadas y, afortunadamente, supo darle una conclusión decente (aunque llena de plot holes).

‘Scream’ por su parte -y juzgando sólo con la primera temporada- parece que optará por manejar sus temporadas como grandes (y muy largas películas) con asesinos diferentes. Imitando un poco a la serie de filmes en el que está basada.

Para ‘Scream Queens’, por el contrario, esto ha sido una ventaja para sus escritores. Debido al formato de comedia y exceso de humor negro, los espectadores no necesitamos saber quién es el asesino -aunque eventualmente nos lo dirán-, los protagonistas están tan absortos en sus vidas que no están interesados en resolver el misterio.

Es cierto que a todos nos gusta resolver un buen misterio. Sin embargo, creo que es importante que, si las series van a comenzar a adoptar aspectos de los slasher films, adapten sus formatos a los formatos ya establecidos y no viceversa. Algo que creo que ‘Scream Queens’ está intentando emular.

Ryan Murphy: The sloppy king of shock value moments.

There was, once upon a time, a -glorious- time when Ryan Murphy’s shows had a sense of cohesion and coherence. Characters were -more or less- taken seriuosly, narrative had -some- interest on putting story before shock value, and social statements were meant to tell something beyond the obvious.

american_horror_story-e1323743764593

It feels like so long ago when we first enjoyed Glee’s  former season quirckness, or American Horror Story: Murder House’s simplicity. When characters depicted real-ish people and not cartoons of themselves.

How can we forget gleeful (sorry) charaters, as Rachel Berry, bare her soul with an anthem, without making a drama about it? How can we erase of our minds troubled individuals, such as Tate, managing the moral conundrums they always bump into, on American Horror Story: Murder House, without the  constant need to make a blood bath about it? (there’s literally an episode named like that).

Rachel123

Nowadays, there’s not even a reminiscence left of what could’ve been Murphy’s (and Co.) path of glory. He, like every other director/writter/producer/entrepreneur that have had the opportunity to fly near the sun, fell off quickly. And I mean, really quickly.

And I get it, there’s really no easiest way to make it to the top than to be on everybody’s mind and conversations, I really do. But, in order to make great TV, the whole show has to be grounded onto something palpable, not onto one-liners, shock value moments or gruesome scenes.

At this day, theRyanverse is full of contradictions and incoherent displays. Therefore, it’s perfectly logical – and super funny- to mock people with disabilities in order to make a statement of not mocking people with disabilities (I know, right?) the same way is somewhat reasonable to victimize a not-so-helpless minority before giving a speech about the wrongs of unequal minority treatment.

AHS cast Jessica Land, Kathy Bates, Sarah Poulson, Angelea Bassett and exec producers Brad Fulchuck and Ryan Murphy (in cap). Phortographed on the set of season 3 'Coven' in New Orleans 9/29/13

You just have to take a look to his recent ouevres from, at least, the last five years to identify his distinguished blatant speech: Cheesy over the top nonsense looking for shock value to feed uncomfortably unconscious audiences.

Really, there’s no need to portray a series of appaling moments, on a tv show -as Murphy, clearly, tries to do on everyhting he touches- to keep an audience watching your show. I mean, yeah, it’s funny and quite fascinating to get a little startled, once in a while, with some disturbing scenes, but not on a daily basis and, surely, not in every sequence of your story.

No, Ryan, you don’t have to show us graphic scenes of a murderous doctor sawing the legs of an unfortunate prostitute to help us understand the consequences of violence, nor do you have to condemn drugs by showing us a junky being raped, after getting high, with a drill, by a faceless monster . It’s excesive, it’s tacky and it feels really worn out.

American-Horror-Story-Freakshow-Dandy-2

It only seems that these group of people are more concerned into making a perfect ‘gifable’ moment before a grounded, hell, decent story.

Yes, we live on that age when technology has surpassed us, but that doesn’t mean that our stories have to depend entirely on social media responses and conversational topics. Great stories are always made with the perfect combination between jawdropping moments and well written arcs.

 

 

‘The Visit’ o la negligencia constante hacia el adulto mayor.

Después de una larga ausencia, el director M. Night Shyalaman regresa de su retiro para tratar de cautivarnos con su nueva película: ‘The Visit’. Debo admitir que, en un principio, el trailer no me llamó mucho la atención. La edición giraba más en torno de los momentos cómicos y no tanto en el “suspenso” al que ya nos tenía más acostumbrados. Sin embargo eso , a la vez, me dio curiosidad.

¿Shyamalan adentrándose en el peligroso, y muy frágil, territorio de las comedias de horror? Eso era algo que tenía que ver.

La historia gira en torno a dos adolescentes, Becca y Tyler, un par de hermanos que su madre decide enviar a visitar a sus abuelos, a los que nunca han conocido, por una semana. Los patriarcas de la familia, en primera instancia, parecen ser nobles y cariñosos, sin embargo, al pasar el tiempo, los chicos se darán cuenta que dichas personas no son tan buenas después de todo.

Reconozco que no esperaba mucho de esta historia. En general Shyamalan nunca ha sido un director que llame mucho mi atención y después de ver las desastrosas ‘Lady in the Water’ y ‘The Happening’ dejó de interesarme su cine.

Gratamente, puedo decir que me llevé una sorpresa. Es una película entretenida, plantea una historia diferente, y tiene el equilibrio perfecto entre suspenso y comedia para mantener la atención completa del público en todo el filme.

Es cierto que el formato de “material de documental encontrado” ya es un poco viciado actualmente, pero funciona bien como herramienta de suspenso y construcción narrativa; aún cuando algunas escenas no tienen explicación racional sobre el uso continuo de la cámara (especialmente en las secuencias donde la vida de los protagonistas peligra y ellos consiguen seguir grabando a pesar del terror que los asecha).

Las actuaciones son sencillas y el guión no exige mucho de los actores, por lo que es muy fácil empatizar con los personajes e, incluso, lograr capturar un poco de desarrollo de los mismos en la historia.

rs_1024x759-150904123611-1024-the-visit-grandparents-boy

Mi único problema -que estuvo presente todo el tiempo- con la película es la representación confusa de la tercera edad. Entiendo que contar con dos adultos mayores como posibles “antagonistas” da entrada para usar la carta fácil de “abuelos con demencia”. Sin embargo, la historia juguetea peligrosamente con una falsa representación de lo que significa ser un adulto mayor en la actualidad y que, en cierta medida, resulta prejudicial.

La historia desarrollada en ‘The Visit’ apunta y señala, constantemente, a las personas de la tercera edad como individuos desequilibrados a los que no hay que ponerles atención y”dejarlos ser loquitos” mientras no perjudiquen a terceros. Algo así como un par de bebés grandes que necesitan ser vigilados pero no deben ser cuidados ni atendidos.

Pareciera que el director percató de ello cuando ya tenía la mitad de la película grabada e intentó meter (muy a la fuerza) mensajes moralinos que se contraponen con el discurso violento hacia la tercera edad. Algo que, a final de cuentas, termina por actuar como un foco rojo que señala, precisamente, los momentos específicos donde el discurso del “viejito loco” está actuando.

Yo me pregunto si no habría funcionado de la misma forma que, en vez de mandar a los protagonistas con sus abuelos a un pueblo desconocido, mejor hubiese ido con sus tíos o familiares lejanos. Esto de ninguna forma afectaría el consecuente “giro de tuerca” (SIN SPOILER) y se evitaría crear una serie de discursos confusos sobre lo que un adulto mayor puede (o no puede) hacer dentro de una sociedad.

Me parece problemático saber que existen muchísimas películas que intentan tratar temas de la tercera edad, pero muy pocas logran hacer una representación respetuosa de los adultos mayores. Como si fuera imposible tratar de entenderlos, y ubicarlos, como parte crucial de la sociedad y no como individuos satelitales que giran alrededor de nosotros.

1280x720-IgA

Este discurso no es más que un reflejo de  la consistente negligencia que tenemos al ver, y significar, a los adultos mayores como “estorbos”, como aquellas personas que no tienen ningún papel que fungir en la sociedad y que no tienen nada que aportarnos.

En general, es una película que se disfruta mucho y que tiene algo por ofrecer, pero camina por un territorio peligroso donde no sabe si debe mofarse de los adultos mayores y aún así salir victorioso en el asunto.