Hollywood Ambivalente: Josh Trank y Colin Trevorrow.

El cine cuenta historias tanto frente como detrás de la pantalla, ¿cuántos no conocemos la batalla de Dalton Trumbo y su entrada a la lista negra de Hollywood debido a sus creencias políticas, o la fobia que le tuvo Janeth Leigh a las regaderas después de haber grabado Psycho de Alfred Hitchock?

Muchas carreras -tanto de directores, directoras, actores y actrices- se han disparado de la noche a la mañana y otras se han extinto a la mitad del camino. Ahí tenemos a Björk y su primera -y muy aclamada- actuación en Dancer In The Dark, de Lars Von Trier, con la que decidió que esa sería su única participción en el mundo fílmico gracias a la experiencia no tan grata que vivió con el director de la misma.

Sin embargo, ningún par de historias ha sido tan ambivalente y contrastante (a mi parecer) que el caso de Colin Trevorrow y Josh Trank. Ambos reconocidos directores del sci-fi con un inicio de carreras similar y futuros totalmente diferentes.

Colin Trevorrow es un director de San Francisco de 39 años de edad que exhibió su primera película, Safety Not Guaranteed, en el año 2012. En ella se cuenta la historia de un grupo de periodistas, encabezados por Jake Johnson, que se hacen a la tarea de evidenciar a un hombre, retratado por Mark Duplass, el cual coloca un anuncio en el periódico buscando un acompañante para volver en el tiempo.

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Josh Trank es un director con 32 años de edad de Los Ángeles que, al igual que Colin, exhibió su primera película, Chronicle, en el 2012. Su historia gira alrededor de 4 jóvenes, entre ellos Dane DeeHan y Michael B. Jordan, que se encuentran un meteorito que les brinda habilidades telequinéticas.

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Ambas películas fueron recibidas y aclamadas por las audiencias (cada una recibió un 90% y 85% de puntuación en Rotten Tomatoes, respectivamente) e incluso Josh Trank se convirtió en uno de los pocos jóvenes directores en abrir una película en el número uno en la taquilla de Estados Unidos, seguido de Steven Spielberg con Jaws y James Cameron con The Terminator.

Debido al gran éxito que estos directores indies obtuvieron con sus óperas primas se les abrieron inmediatamente las puertas en Hollywood para participar en proyectos mucho más grandes y ambiciosos. Proyectos que formaban parte de un canon poderoso y con miles de fans detrás de ellos: Jurassic World para Trevorrow Fantastic Four para Trank.

Cuando la noticia se esparció por internet, muchísimas personas estuvieron incomformes con que filmes tan importantes, y esenciales, que formaban parte de un universo tan bien establecido, cayeran en manos de directores tan jóvenes y sin experiencia. Sin embargo, también existía esa emoción por saber cómo desarrollaría cada uno su respectiva historia.

Trevorrow tenía en los hombros la misión de hacer algo tan bueno y original como Jurassic Park de Steven Spielberg. No sólo tenía que hacer un reboot de toda la serie para abarcar nuevas y jóvenes audiencias, sino que también tenía que pensar en alguna forma inteligente de aportar algo importante, o relevante de alguna forma, al canon ya existente.

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Trank, por otro lado, tenía que sacar a la franquicia de Fantastic Four del agujero en el que Fox había metido a los personajes de Marvel con sus anteriores entregas. Su tarea era mostrar una historia más oscura y mucho menos caricaturizada, sin perder la esencia de Marvel ni meterse mucho con el canon.

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Antes de comenzar la producción de las dos películas, sus respectivas casas productoras anunciaron la existencia de secuelas para ambas películas, asegurando un futuro para sus historias y personajes.

Ambas producciones tuvieron sus respectivos percances, sin embargo la historia de Trank ya olía a desastre desde el principio. Los problemas comenzaron cuando en el casting se optó por invitar a Michael B. Jordan (un actor afroamericano) a hacer el papel de The Human Torch, cuando el personaje siempre había sido interpretado por un actor blanco. Tiempo después, comenzaron los rumores de que el director no estaba teniendo una buena relación con la casa productora, ya que no apoyaban muchas de sus decisiones en la película.

Pasó el tiempo y los trailers de cada película fueron estrenados. Cada historia mostraba las intenciones claras de los directores: Jurassic World contaba con una historia similar a sus predecesoras, en un mundo nuevo y con dinosaurios más letales. Fantastic Four, por su parte, mostraba una historia mucho más oscura y llena de acción. (La mayoría de) los fans estaban contentos con el resultado, mientras la emoción por poder disfrutar de cada filme crecía con el tiempo.

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Llegó el 2015 y ambas películas fueron estrenadas en el verano del mismo año. Jurassic World se convirtió en la primera película en recaudar más de 500 millones de dólares en todo el mundo, se oficializó la creación de una segunda y tercera parte y, a la fecha, se encuentra en el cuarto puesto de las películas más taquilleras de todos los tiempos. Fantastic Four, por otro lado,  fue recibida con malas críticas (obtuvo una puntuación del 10% en Rotten Tomatoes), bajas audiencias y  la cancelación de la posible secuela que Fox ya había programado para el 2017.

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Josh Trank tomó las redes sociales para argumentar que mucho de lo que se veía en la película no había sido decisión suya y que el equipo de Fox no le había dado suficiente libertad creativa para hacer el filme como el lo tenía pensado. Poco después decidió alejarse de los reflectores y anunció que volvería a dirigir películas pequeñas y de bajo presupuesto.

Colin Trevorrow, por su parte, anunció que dirigiría la novena entrega de la saga de Star Wars.

Dos directores con carreras similares, proyectos exitosos y futuros ambivalentes. Así es como Hollywood cuenta historias frente y detrás de la pantalla todos los días.