La familia que institucionaliza a Breaking Bad

Pocas series me han dejado tan pasmado, e intrigado a la vez, como lo acaba de hacer Breaking Bad. Debo confesar que la serie que protagoniza Bryan Cranston nunca me llamó la atención en un inicio, sin embargo, quise saber cuál era el furor alrededor de ella y , gracias a la recomendación e insistencia de una amiga, sin ton ni son me sumergí al mundo de la metanfetamina azul.

Fueron muchas las características que me llamaron la atención de la serie, pero sobre todo, las actuaciones de todo el elenco, en especial Bryan Cranston y Aaron Paul. En ningún momento las sentí forzadas o con algo de más. Ambos personajes me ayudaron a entender a un mundo tan pesado como el de las drogas con muchísimo drama de por medio.

Lo que me lleva a otro gran acierto: la construcción de la historia. Una de las razones más fuertes por las que me convencí de verla fue por que mi amiga me explicó de la completud con la que estaba hecha y cómo no había agujeros por ninguna parte y¡vaya que tenía razón! Los escritores siempre hallaban formas de retomar ideas de temporadas pasadas y hacerlas relevantes en misterios de las últimas. En ningún momento perdieron mi atención y eso se agradece infinitamente.

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Muchos fueron los temas que estuvieron a lo largo de toda la serie: el poder, el cáncer, las drogas pero creo que —sin lugar a dudas— el tema rector por el que se movilizó toda la trama fue el de  la familia, en diferentes niveles y concepciones.

imageEl tema de la familia en la televisión siempre ha sido tratado como la mayor institución social capaz de validar las acciones de los integrantes que la conforman. Del mismo modo, se ha encargado de marcar la función que tiene el hombre y la mujer dentro de ella: el padre que se encarga de mantenerla económicamente y la madre que es el soporte emocional de la misma.

En la serie lo vemos reflejado de la misma forma en Walter White y su esposa Skyler. Complementada por su hijo Walt Jr, su pequeña hermana Holly y los tíos Hank y Marie.

La familia en Breaking Bad funciona como institucionalizador de las acciones de Walt. Él siempre argumenta (en más capítulos de los que le gustaría admitir) que todo lo que hace y lo que trabaja es para lograr un futuro seguro para su familia. Sin embargo, todos los espectadores ( e incluso él) sabemos que no es así. Que todo lo que sucede es hecho por y para él. Para darle valor al poco tiempo que le queda de vida.

Al entender eso podemos ver cómo las acciones de Walt siempre son justificadas bajo ese M.O. De esa manera Skyler, Walt Jr, Hank y Marie pasan de tener a una relación explícitamente familiar con el protagonista a una especie de intercambio simbólico. Mientras ellos tengan la capacidad de institucionalizar (y justificar) las acciones de Walt (sin incluso saberlo) él puede “cocinar” sin prejuicio alguno.

Lo mismo sucede con Jesse Pinkman. Desde el momento en que Walt lo toma bajo su ala le otorga una posición importante en su vida y lo coloca a la altura de su familia. Lo cual resulta benefico al momento en que sus acciones son desaprobadas por su esposa pero cuenta con el apoyo de su socio. La relación de cariño se torna, nuevamente, en un intercambio simbólico y económico.

Pero no es hasta la última temporada (SPOILER) cuando su familia lo deja de apoyar que comienza la verdadera caza de brujas. Walt ya no puede trabajar sin su organismo institucionalizador detrás de él que lo justifique, Incluso su cuñado se pone en contra de él. Lo que lo obliga a dejar la fachada atrás y reconocer que todo lo que hizo fue sólo para él.

Así, vemos a la familia de sangre y a la familia simbólica de Walt en el mismo nivel, con diferentes tipos de responsabilidades de acción y con el mismo propósito: ser su colchón emocional y voz institucionalizadora al mismo tiempo.

Breaking Bad está saturada de ambivalencias de ese tipo; la familia que institucionaliza/ la familia que criminaliza; el cocinero de metanfetamina/el policía de la DEA; el padre controlado/el padre egoísta; la madre abnegada/la madre empoderada, y la lista sigue. El tema de la familia es tan potente en la serie que, de ella, se despliegan un sinnúmero de temas interdependientes que constituyen una serie llena de mensajes y crítica social de fondo.

Definitivamente es una serie que vale la pena ver —y disfrutar—, no sólo por lo bien hecha y las magníficas actuaciones, sino por todos los mensajes potentes que trae de fondo. Algo muy difícil de encontrar en la televisión hoy en día.