La performatividad de salir del clóset.

“A mi se me hace que es joto”, “Yo no sé porqué no sale del clóset si claramente se ve que es gay”, “¿No se te hace que el novio de fulana es maricón? Pobrecita, no se ha dado cuenta”, “Yo creo que ya va siendo hora de que le digas a tus papás que eres gay, ¿no lo crees?”, “¿A poco no has salido del clóset? Si te ves bien joto”, ¿Les suena familiar?

Hola, mi nombre es Diego y salí del clóset hace 10 años (¡Hola Diego!). Si no me hubiera puesto a hacer memoria, no hubiera caído en la cuenta de que justo por estas fechas, hace 10 años, fue cuando decidí dar uno de los pasos más complicados, pero satisfactorios, de mi vida: aceptar -y abrazar- mi homosexualidad.

Salir del clóset no sólo es un proceso personal, sino que también es un acto performativo. Judith Butler (2002) define al acto performativo como formas de habla que autorizan (…) si el poder que tiene el discurso para producir aquello que nombra está asociado a la cuestión de la performatividad, luego la performatividad es una esfera en la que el poder actúa como discurso.

Salir del clóset significa nombrar  tu realidad para (valga la redundancia) volverlo real. Esto no es real hasta que lo nombras, hasta que lo dices fuerte, hasta que lo conviertes en algo real, tangible e inamovible en tu vida. Por eso es que creo fervientemente quese trata de  un proceso tan íntimo y personal.

Sin embargo, muchas personas -demasiadas para ser sincero- lo entienden al revés y se aferran por convertir un momento de intimidad en un espectáculo público. No, una persona que no ha salido del clóset no necesita que le digan cuándo y cómo debe hacerlo. No, salir del clóset lleva su tiempo, tiene un proceso y un modo de hacerlo muy personal.

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Aún, a la fecha, no deja de sorprenderme cómo los medios y nosotros mismos, como sociedad, presionamos tanto a las figuras públicas para salir del clóset que no les queda otra que hacerlo público, sin importar el proceso que están viviendo o la forma en que están tratando de entenderlo.

¿De verdad nos importa si Pedro Sola no había querido salir del clóset? ¿Es realmente tan importante saber si Ricky Martin era homosexual cuando anduvo con tal o cual actriz famosa? ¿De verdad es necesario comunicarle a todos tus compañeros de trabajo tu preocupación sobre la tardanza de fulano o sutano para hacer pública su homosexualidad? No, de nadie es asunto más que de la misma persona.

A mi parecer, obligar a una persona a salir del clóset es uno de los actos más violentos que puede una persona puede inflingir  sobre otra. Debido a su carácter performativo, el proceso de aceptación no es sencillo ni rápido. Muchas veces, la persona en cuestión no está preparada para vivirlo, para confrontar una realidad que desde hace mucho pensaba nombrar, pero no tenía el valor para hacerlo. Por ello, nadie debería tener poder sobre el acto performativo de alguien.

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¿Tienes ganas de hablar sobre la sexualidad de una persona? Comparte más sobre la tuya, ¿Te llama la atención la forma en que una persona acepta su sexualidad? Trata de entenderla en lugar de juzgarla, ¿Te preocupa que mengano no haya salido del clóset y no esté viviendo los mejores años de su vida? Deja que lo haga a su tiempo y cómo crea que es mejor.

Nombrar es un acto cotidiano, dejar que cada persona nombre su propia realidad es el verdadero acto performativo.

Bibliografía:

Butler, J. (2002) Cuerpos que importan, Editorial Paidós.