Archivo de la etiqueta: 3 billboards outside Ebbing Missouri

3 Billboards Outside Ebbing, Missouri y la falta de voces femeninas en las producciones fílmicas

(Hay vario SPOILER de la película, si no la han visto, sugiero que no lean esta entrada)

3 Billboards Outside Ebbing, Missouri es una película con una idea interesante, una protagonista soberbia y una premisa que podría haber logrado mucho. Esta película también es el mejor ejemplo de lo que sucede cuando una historia ligada a una experiencia que debería beneficiarse de la perspectiva femenina es contada por un equipo mayoritariamente masculino.

Frances Mcdormand hace el papel de Mildred Hayes, una mujer devastada en busca de algo que le ayude a entender lo que sucedió con la investigación realizada en cosecuencia de la violación y asesinato de su hija adolescente, Angela Hayes. Razón por la que decide rentar 3 anuncios en las afueras de su ciudad, Ebbing, Missouri, exigiéndole a la jefatura de policía respuestas. Sin duda alguna, es una premisa que llama mucho la atención.

El discurso es fuerte, directo y bastante actual, sobre todo en una realidad enmarcada en la terrible idea de que, en 2017, 1,600 mujeres fueron asesinadas tan solo en Estados Unidos (país donde sucede la película) y 1,844 en México. Donde el 66.1% de mujeres sufren violencia de género en nuestro país y en donde cada 9 segundos una mujer es golpeada en nuestro vecino del norte. El contexto donde el filme se desarrolla es acertado y representa estas estadísticas a la perfección

Ebbing, Missouri es un pequeño pueblo en Estados Unidos donde las relaciones de poder soy muy claras; los hombres son los que toman las decisiones y mantienen los trabajos reconocidos; policías, bomberos, dentistas y publicistas, todos son puestos ejercidos por el sexo masculino, mientras que las mujeres son amas de casa, secretarias o dependientes de tiendas.

En Ebbing, Missouri es normal encontrar a hombres que golpean a sus esposas y que mantienen amoríos con mujeres mucho más jóvenes que ellos, como lo hace el esposo de Mildred. También es un lugar donde los policías pueden ejercer cierto nivel de autoridad como para tener la libertad de actuar como racistas radicales y golpeadores a sueldo sin ser mal vistos, como lo hace continuamente Jason Dixon (Sam Rockwell), un policía acusado de torturar a una persona de color.

Ebbing, Missouri es un pueblo donde la ciudadanía no se inmuta ni con el feminicidio de uno de sus habitantes y donde le permite a su jefatura de policías realizar un trabajo de investigación superficial antes de cerrar el caso y dar carpetazo al asunto, como sucede con Will (Woody Harrelson), el jefe de policía.

Como podemos ver, el director/escritor no toma reparo en hacer una fuerte crítica a las desventajas tan marcadas que existen en las relaciones de poder entre hombres y mujeres en la actualidad. Sin embargo, el problema del filme no radica en la representación de este mismo contexto, sino en la forma en que el mismo discurso enmarca a Mildred Hayes dentro de la narrativa.

Mientras la película hace lo imposible por contar la historia de Mildred de la forma más real posible, la perspectiva de la misma no hace otra cosa más que juzgarla con las mismas técnicas de crítica detrás de las estructuras simbólicas que mantienen al sexismo vivo y funcionando.

Dentro de la historia, Mildred es sometida al escrutinio público debido a su decisión de colocar los tres anuncios acusando a la jefatura de la policía por su falta de acción en el caso de su hija. Fuera de la misma, el filme hace lo mismo y pasa de convertirse en el medio de representación de su historia a ciudadano sexista irracional que se deja llevar por una serie de errores imperdonables.

El primer error del filme sucede cuando éste falla en entender ese mismo contexto en el que sitúa su historiacomo los ciudadanos que tanto critica, al equiparar la tristeza y desesperación que una madre, como Mildred, sufre al perder a su hija a manos de un asesino violador, con la tristeza y desesperación que siente un hombre, como Jason Dixon, por perder a su único amigo en manos de un suicidio. Ambas realidades son igual de desgarradoras y difíciles de asimilar pero totalmente diferentes e imposibles de comparar.

El caso de Angela Hayes no es un homicidio cualquiera, sino un feminicidio. Es una de las tantas, y recurrentes, situaciones donde una mujer es asesinada por el simple hecho de ser mujer. Es un feminicidio que es resultado del aprovechamiento continuo  de un sistema sexista que sigue permitiendo que los hombres se sientan dueños del cuerpo de las mujeres.

Es por ello que el suicidio de  Will no es equiparable con el feminicidio de Angela. Él decide quitarse la vida por cuenta propia  debido a una enfermedad mortal que lo aqueja. Él, a diferencia de Angela, tiene la oportunidad de decidir sobre su propia vida y el tiempo que le queda para vivirla. Su muerte no forma parte del ejercicio simbólico y poderoso del sexismo.

Sí, tanto Mildred como Jason son personas violentas y llenas de odio, pero las razones que motivan sus acciones no deben ni tienen que ser puestas en el mismo nivel. Mildred reacciona violentamente porque es la única forma en que puede tratar de entender el feminicidio  de su hija, Jason no. Jason simplemente es un policía con problemas de carácter y un racismo latente.

A ambos se les debe juzgar pero entendiendo el contexto de donde vienen sus motivaciones. Los personajes, como en la vida real, no toman decisiones dentro de un vacío descontextualizado, sino que cada uno parte de una realidad y experiencia diferente.

El segundo error radica en la forma en que el filme trata a Mildred, ya que no solo se encarga de equipararla con una persona irracional que actúa desde un punto de ventaja de realidad mejor que ella, sino que también la juzga por la forma en la que reacciona. A lo largo de la historia, el filme decide colocar a personajes —hombres, por supuesto— que funcionan como contrapunto moral y ético, por un lado, y avatars que enuncian los pensamientos —y prejuicios— del guionista, por otro.

Personajes como James (Peter Dinklage) un hombre que la obliga a tener una cita con él a cambio de su silencio y que tiene el descaro de sentirse como una víctima al no ser correspondido por Mildred después de haberle invitado la cena. Personajes como su hijo, que desecha y descarta continuamente las acciones de su madre como violentas e injustificadas. Personajes, como los policías de la jefatura que constantemente acusan a Mildred de vengativa y le piden que sonría con más frecuencia. Personajes que, en lugar de ser posicionados como los actores y reproductores de la maquinaria sexista son representados como los abanderados de la moralidad y la ética.

Que la película falle en entender las terribles implicaciones detrás de estos errores solo demuestra que tiene un problema de perspectiva muy fuerte que nubla su capacidad para entender la experiencia detrás de la violencia contra las mujeres. De las historias que deberían ser contadas por mujeres.

Es por ello que hoy, más que nunca, la producción de filmes — especialmente de este tipo— necesita de mujeres que lo entiendan y sepan detectar este tipo de problemáticas latentes. Es por ello que más mujeres deberían de ser consultadas a la hora de escribir este tipo de guiones. Es por ello, que Hollywood necesita de las mujeres en sus producciones.

Me parece inadmisible el hecho de que se sigan haciendo películas que traten temas tan fuertes, como lo es la violencia de género, y no se consideren a las voces femeninas que entienden lo que esto significa. Necesitamos de las mujeres en el cine y las necesitamos con mucha urgencia.