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El año de las antiheroínas y las otras masculinidades.

Los personajes en una historia son clave para llevar al espectador a través de un complicado entramado de narrativas en cualquier producto de entretenimiento (Televisión, cine, libro etc…). Sin embargo, necesita estar lo suficientemente bien estructurado y perfilado para poder llevar una historia a cabo.

Este año, sin lugar a dudas, hubo muchos personajes cinematográficos que -a mi parecer- tuvieron muchísimos elementos que los ayudaron a conformarse como personajes relevantes para la historia y, sobretodo, individuos completos capaces de transmitirnos un rango amplio de emociones.

Este año fue cuando pudimos conocer más antiheroínas y antítesis de estereotipos de género. Fue el año de la búsqueda de uno mismo pero, al mismo tiempo, la época de los personajes perdidos en si mismos, totalmente alejados de los contextos que los rodeaban.

A continuación, enlisto los personajes (no actores) que más me llamaron la atención en el cine este año.

-Amy (Gone Girl)

Sin duda alguna, este año se distinguió por presentar personajes femeninos más -y mejor- estructurados, con leitmotivs que iban más allá de su acompañamiento tradicional con el hombre y con menos tropes dónde colocarlas.

Amy, en mi opinión, fue el mejor ejemplo de ello. Desde su primera aparición en la novela de Gillian Flynn, la autora nos hace saber que Amy es todo menos una chica tradicional y, gracias a su co-narrativa, podemos ver todo lo que compone a este personaje como una persona completa: sus miedos, sus anhelos, sus aspiraciones y sus planes de vida.

Amy, tanto en el filme como en el libro, es una mujer fuerte capaz de defenderse por si misma, de alterar el paradigma tradicional de la esposa ideal y convertirla en una mujer empoderada  (al borde de un colapso).

Con la introducción de Amy al mundo cinematográfico veo, con gusto, un buen futuro para los personajes femeninos que no buscan estar dentro de un mismo status quo y que buscan desafiar las reglas de la misma forma que cualquier otro anti-héroe masculino tan utilizado  actual.

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– Gustave (The Grand Budapest Hotel)

La aparición de Gustave sólo me ayudó a reforzar la idea que traigo sobre el cine este año: la creación de nuevos y mejores personajes dispuestos a desafiar el M.O. que tanto se ha encargado la industria de depositar en ambos géneros.

Con Gustave me sucedió lo mismo que con Amy (en Gone Girl). Me encontré con un personaje masculino que buscaba deshacerse de los tropes de masculinidad que tanto se pueden encontrar en la cartelera actual.

Lo que más me llamó la atención de Gustave fue la forma en la que el director se dedicó a mostrar una masculinidad diferente: sí, un poco picarona y mujeriega, pero siempre con un lado delicado y gentil que lo distinguía de entre los demás personajes. Disfruté muchísimo, y me sorprendió gratamente, toparme con un individuo tan seguro de si mismo -y de su sexualidad- frente a la pantalla.

El mensaje es claro: hay una parte de la industria cinematográfica que está cansada de los estereotipos de género actuales y que no se detendrá con ellos. Y yo no podría estar más de acuerdo.

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-Joe (Nymphomaniac)

La construcción del personaje de Joe me pareció impresionante. Lars von Trier logró, en dos películas, desnudar (literal y simbólicamente) la mente de una mujer profundamente conectada con su lado sexual y totalmente aislada del contexto que la rodea.

Desde la primera escena entendemos porqué Joe hace las cosas que hace a lo largo de la película y cuál es su M.O. que rige sus acciones. El sexo, entonces, toma un segundo plano y sirve como plataforma para ponernos en el mismo camino que Joe sigue. Al mismo nivel de las decisiones que que toma.

Contrario a los otros dos personajes, Joe se encuentra en constante movimiento y en búsqueda de una identidad propia que la defina lejos de su sexualidad. Sin embargo, para el final de la película, nos percatamos de que ella siempre supo quién era, sólo necesitaba quitarse los paradigmas de género que ella misma se había colocado.

Nymphomaniac funciona a la perfección como una película de auto-exploración y de (re)conocimiento de la identidad propia. Algo que, me parece, que es tratado de una forma muy sutil y bella.

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-Riggan Thomson (Birdman)

Este personaje, al igual que Joe,  se encuentra en una búsqueda constante de si mismo. Sin embargo, ésta se encausa hacia la recuperación de su (supuesta) identidad anterior, cuando la fama era lo que definía su vida.

En Birdman, Inárritu utiliza el teatro (y sus pasillos claustrofóbicos) para presentarnos a Riggan: una estrella de cine de los 80s que busca recuperar la fama y el reconocimiento del que gozaba hace tanto tiempo.

Resultan interesantes las técnicas que el director utiliza para explicar la forma de pensar de su personaje principal. De entrada, tenemos un pequeño teatro, con pasillos sofocantes y oscuros que reflejan lo que Riggan siente y piensa todo el tiempo: perderse en el laberinto que conforma su mente.

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Son personajes así, como estos 4 individuos, los que ayudan a definir nuevos paradigmas de historias en el cine. Aquellos que apuestan más por la introspección y la ruptura de paradigmas en las narrativas cinematográficas.

Si el próximo año continua sobre este camino auguro otro excelente ciclo de cine.