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Las mejores 15 series pre-2015 con temporada al aire.

Así como este año se distinguió por presentar un puñado de historias nuevas e interesantes, también tuvo su buena dosis de continuidad en las temporadas más recientes de las series que ya habían comenzado antes.

Los creadores y escritores de dichas series se lucieron al mover a sus personajes a territorios nunca antes caminados. Lugares donde las depresiones clínica y post-parto son representadas de la forma más humana posible, donde la bipolaridad no es utilizada como herramienta de mofa sino que funciona como constructo de relevancia importante en la narrativa, donde hay espacio tanto para la egolatría y la ansiedad, donde las decisiones se van de las manos al crear repercusiones catastróficas.

Definitivamente este año fue en el que las series encontraron ese lugar perfecto para hablar del ser humano, sus acciones y adicciones. Aquellas que van más allá del control, y el poder sobre si mismo, para impregnarse en la mente.

A continuación, mi top 15 de las mejores series pre-2015 que tuvieron una temporada este año.

15) Downton Abbey, sexta temporada (ITV)

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Sin duda alguna, ‘Downton Abbey’ ha logrado acaparar la atención de muchas personas gracias a sus personajes entrañables y su notable (exceso de) drama. Al ser este el último año de la serie, sería poco lógico que sus escritores no se lucieran trayéndonos una historia interesante donde pudiéramos ver el futuro de nuestra familia aristocrática inglesa favorita.

14) New Girl, cuarta temporada (Fox)

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Algo que me siempre me ha gustado de esta serie es el excelente sentido del humor que la distingue. Deja ver el profundo cariño que los escritores le tienen al show y lo mucho que se divierten al escribir historias para ellos. Este fue el año en el que Winston se decidió por una profesión, Nick y Jess finalmente siguieron con sus vidas y la infatuación tórrida entre Cece y Schmidt llegó a su punto cúspide. Una gran temporada.

13) Catastrophe, segunda temporada (Channel 4)

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Debo admitir que no me había percatado de lo mucho que extrañaba a Sharon y Rob hasta que comencé a ver el primer capítulo de su excelente segunda temporada. La cual sigue el mismo formato de la primera: seis capítulos llenos de humor negro que refleja las nuevas formas en las que el amor es entendido y representado hoy en día. En este link pueden encontrar un poco más sobre este tema.

12) Orphan Black, tercera temporada (BBC Canadá)

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No hay nada más delicioso y mejor elaborado que ver a Tatiana Maslany interpretar a 2, 3, o 4 clones (con diferentes personalidades) en una misma escena y no notar que es la misma actriz. La tercera temporada llegó con más expectativas que las que logró cumplir. Sin embargo, logró cubrir las historias de 4 personajes principales, mientras elaboraba una intrincada historia de clones masculinos de fondo, y salió bien librada. Algo que celebro con creces. #CloneClub.

11) It’s Always Sunny In Philadelphia, décima temporada (FXX)

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Una de las series que conocí este año y que, a partir del primer capítulo, me dejó emocionado. Nada es más delicioso que ver a las 5 personas más horribles del mundo elaborar toda clase de planes para salirse con la suya y (casi) nunca lograrlo. Diez temporadas después y la historia no se siente cansada, algo difícil de lograr en una época donde Netflix y Amazon son los reyes de las audiencias y donde la gente tiende a fastidiarse con más facilidad. Con gusto veía otras diez más.

10) Girls, cuarta temporada (HBO)

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Definitivamente me resulta muy esclarecedor regresar a la vida de Hannah, Marnie, Jessa y Shoshanna. Este cuarteto de mujeres carga más first world problems que una población completa, sin embargo, y de forma extraña, logra evocar un amplio rango de emociones en la audiencia. En momentos resulta frustrante ver lo poco que han cambiado estos cuatro personajes en cuatro temporadas, pero es sumamente redituable ver la delicadeza con la que se construyen en cada capítulo dichos personajes y cómo es posible identificarse con ellas con cualquier insignificancia.

9) Doctor Who, novena temporada (BBC One)

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Debo reconocer que, después de una desastrosa temporada 8, no pensé que podría volver a enamorarme tanto de esta serie como con la séptima, cuarta o quinta temporada otra vez. Qué equivocado estaba. La novena temporada está tan elegantemente construida y con historias tan perfectas que sería imposible no disfrutarla. Incluso, aún con (en mi opinión) uno de los peores finales de temporada de la serie, puedo asegurar con muchísimo gusto que ‘Doctor Who’ ha encontrado un nuevo camino para seguir y está haciendo todo lo posible para llegar muy lejos. Algo que, si me hubiesen preguntado lo mismo el año pasado, no habría sabido qué responder.

8) Transparent, segunda temporada (Amazon)

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¡Qué delicia regresar al complicado mundo de los Pfefferman! Aquel donde la unión familiar siempre logra salir bien parada a pesar de la egolatría e inmadurez de todos sus personajes. Me encanta que el viaje que Maura emprende en la temporada pasada sea acompañado por los caminos que le quedan por recorrer a sus hijos y ex-esposa. Sin lugar a dudas, le brinda más profundidad a una serie que, ya de por si, era sumamente densa.

7) Veep, cuarta temporada (HBO)

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Quien argumente que Julia Louis-Dreyfus es una comediante de poca mota que se quedó atorada en ‘Seinfeld’ entonces no se ha dado la oportunidad de disfrutar de esta gran comedia con tintes políticos de HBO. Que en su cuarta temporada nos lleva (¡Por fin!) a un universo donde Selina Meyer (ex-Veep)  es presidenta de los Estados Unidos y donde, por supuesto, nada sale cómo lo tenía planeado. No importa si no te gustan las series de política, esta historia se lleva las palmas sólo con sus personajes y su ácido humor negro.

6) Silicon Valley, segunda temporada (HBO)

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El mundo de la programación y las apps nunca había representado de una forma tan inteligente como en Silicon Valley. Un lugar donde una empresa puede ser rica un día y perder todo el dinero al siguiente segundo al perder su patrocinio que tanto trabajo le había conseguido conseguir. Silicon Valley es, sin duda, mejor cuando pone a sus protagonistas en jaque y los saca de su zona de confort. Algo que la segunda temporada logra maravillosamente.

5) The Affair, segunda temporada (Showtime)

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Creo que, dejando de lado la historia que a todos nos interesa seguir, uno de los mayores atractivos de ‘The Affair’ es el extraordinario uso de la perspectiva como técnica narrativa. Así, en esta segunda temporada no sólo tenemos la versión de la historia de Noah y Allison, sino que ahora también participan Cole y Helen, dándonos suficientes puntos de vista para entender un tema tan complejo como es el de un amorío que, de otra forma, no se podría haber desarrollado adecuadamente.

4) Shameless, quinta temporada (Showtime)

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La historia de la familia Gallagher siempre ha sido increíblemente profunda y sobrecargada de pesimismo con un toque de humor negro. Algo que la quinta temporada logró llevar a cabo con singular facilidad. Así, podemos ver las catastróficas consecuencias ocasionadas por acciones de Fiona en la cuarta temporada, al contrario de Frank, un personaje que parece que nunca logrará madurar, así le vaya bien o mal.

3) Fargo, segunda temporada (FX)

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Aún cuando el formato de esta serie está hecho para funcionar como una antología, la segunda temporada trabaja, más bien, como una precuela de la ya famosa primera temporada, sólo que gira alrededor de otra tragedia en la Minnessota de 1970. Producida por los Coen y actuada a la perfección por la maravillosa Kirsten Dunst, la segunda temporada de Fargo es, sin problemas, una de las grandes revelaciones del año. Cargada con los tintes de humor negro que tanto identifica a los hermanos Coen, una trama intrincada y una dosis necesaria de acción, Fargo demuestra cómo una buena historia puede ser contada en tan sólo 10 capítulos.

2) The Comeback, segunda temporada (HBO)

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Técnicamente, esta temporada se estrenó en noviembre del 2014, sin embargo terminó de ser transmitida en enero del 2015, y por eso logró un lugar tan privilegiado en esta lista.  No es para más, después de 9 años de estar ausente (el final de la primera temporada se transmitió en 2005), Valerie Cherish regresa a tratar de tener un segundo comeback después de su éxito 9 años antes. Con el usual formato de mochumentary, vemos a una Valerie más madura (tanto en edad como en formas de pensar) que aún busca ser famosa en una industria donde las mujeres adultas no tienen cabida ni entrada. Excelente crítica al monstruo llamado Hollywood e increíblemente protagonizada por la gran Lisa Kudrow.

1) You’re the Worst, segunda temporada (FX)

YOU'RE THE WORST -- Pictured: (L-R) Aya Cash as Gretchen, Chris Geere as Jimmy, Kether Donohue as Lindsay, Desmin Borges as Edgar. CR: Autumn De Wilde/FX
YOU’RE THE WORST — Pictured: (L-R) Aya Cash as Gretchen, Chris Geere as Jimmy, Kether Donohue as Lindsay, Desmin Borges as Edgar. CR: Autumn De Wilde/FX

Si alguien me hubiera dicho el año pasado que esta serie perfilaría a estar en el primer lugar de mi top del 2015 no lo habría creído. Sí, este increíble show tuvo una excelente primera temporada en 2014, sin embargo, en esa época no se trataba así misma con la seriedad que este año plasmó en su segunda temporada. Por supuesto que el primer capítulo comienza con la misma sutileza que el año pasado, pero, para el cuarto episodio, el programa decide tomar un nuevo rumbo que nos lleva a adentrarnos en el complicado mundo de la depresión clínica y las relaciones humanas. Sin duda alguna, podría decir que esta fue la serie que más se arriesgó al contar una historia diferente, llena de corazón y realidad. A pesar de que el final de temporada fue la semana pasada, aún sigo recapitulando, revisitando y recordando las escenas claves de la misma. Imperdible.

Así que aquí lo tienen, un año lleno de historias entrecruzadas que dedicaron sus capítulos a colocar a sus personajes en posiciones incómodas, fuera de su lugar de confort y de la tranquilidad de su vida complaciente. Este fue el año donde se encargaron de darle golpes de realidad a nuestros protagonistas, ese toque de realidad que tanto hacía falta.

The Clara Oswald Conundrum: The ghost, the immortal or the impossible girl.

Fair warning: This post is entirely devoted to Clara Oswald’s presence throughout Doctor Who’s seasons 7-9. Hence, there’ll be major spoilers from the entirety of season 9 and specially from the season finale.

Well, here we are again, at the brink of yet another divisive season of Doctor Who -one of the best I’ve seen, If I must say- and, yes, we must embarce ourselves to start saying  our goodbyes to yet another magnificent companion who’s currently leaving the show: Clara Oswald, but who’s really this impossible girl? What were her motives all along during her four-ish year arc? What we’ve learned from her? Fear not my dearest, my intention with this post is to make a deconstruction-ish of this misterious girl, a somewhat Swan Song to give a proper goodbye to one of my favorite Doctor Who companions ever. Shall we?

From the first moment we met Clara Oswald, (Our Clara, not one of her echos) in the last minutes of ‘The Snowmen’, we realize that she is no ordinary girl -of course, we mostly go on with it at this point of the story because we’ve already met two of her echos before- and she is really aware of it.

Her first line (“I don’t believe in ghosts”) could perfectly be set off against her immovable belief on the Doctor’s constant regard towards his companions as no more than ghosts (something  we can remember of on a dialogue taken from ‘Hide’). Something that, in my opinion,  could perfectly sum up everything that Clara was, her motives, and the person she became at the very end of her arc. A very powerful statement indeed.

Clara didn’t wanted to be another forgotten ghost on the Doctor’s graveyard in the first place. She wanted to be remembered, to be immortal. Whilst the ghost portrayal, in Clara’s mind,  operated as a remembrance of a lost life, the immortal persona acted out as a reminder of a life well lived.

That’s why she was constantly reminding him of this (“Run you clever boy, and remember me”), unknowingly that this very idea will ultimately seal her fate. As far as we know, Clara blew in into the world as a leaf, lived all kinds of adventures and fly off as wisp of smoke by facing the raven.

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When we first met her as a crucial character on ‘The Bells Of Saint John’, we learned that she was a nanny of two young children, something that her mother cared about and used to do. Symbolically, being a nanny is, at firsthand, the best way to be remembered by someone. Children often recall what they’ve learned from the regular presence of a certain individual in their childhood. Most of the times, this place goes to the nanny. This idea expanded itself when she met the Doctor.

Fearless and valiant, Clara accepted to travel with the Doctor’s Eleventh incarnation waiting to meet new and wonderful places where she can be remembered.  From The Rings Of Akhateh to Trenzalore, Clara Oswald found a way to be a constant in a lot of people’s life, and from the very moment she stepped into the Doctor’s timeline, she managed to stand by on every crucial moment of his entire life. After all, what better way to be immortal than splintering yourself throughout a Timelord’s timeline? The ultimate immortal being.

Make no mistake, Clara Oswald’s actions were not selfless. Notwithstanding, her feelings towards the Doctor were real. She did care about him, in fact, he became the most important man in her life later on. Something that messed her relation up with his boyfriend Danny Pink, in my opinion,  and narrative speaking, a character who’s sole function in the show was to humanize the already Doctor-like immortal Clara.

Therefore, one of the most Clara-like traits was, undoubtedly, her ability to always put everybody before her, specially when it came to children. Her tremendous dedication to guarantee safety and happiness in other people’s life was one of the main reasons the Doctor got another set of regenerations and, surely, why she started to teach on Coal Hill school on the first place.

Se devoted her entire life soothing children and making sure they didn’t grow up motherless (or fatherless) like she did. So, from the very beginning of her adventures, when she calmed down Merry Gejelh, to her last breath, when she sacrificed herself to the raven in order to give Rigsy’s son a full life with his dad, she  always had one thing in mind: never stand down when an infant’s life were in danger.

Clara’s actions were big and significant. Nevertheless, a great deal of them came from a reckless place of debauchery and overconfidence. Spending so much time along the Doctor’s side made her think that everything, even death, could (and should) be overcomed. Risks stopped being too dangerous and adventures became part of her life. At on point,  immortality wasn’t just only about being remembered, it also meant running away from death.

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This way of thinking suited perfectly to the Doctor’s M.O. His companion, on the other hand, wasn’t supposed to legitimize it. You see, immortality is a very tricky concept to begin with. In Clara’s case, her fearless choices and brave ways of thinking were the perfect combination to ratcheting her up towards this already traced road. One thing, that in my opinion, she didn’t reckoned to achieve in a real way.

That’s why her actions forced her to face the raven and  confront the consequences. Although, with the events occured on ‘Hell Bent’, Clara succesfully managed to delay her death just in time to enjoy a handful of adventures with a TARDIS of her own and a faithful companion embodied by Ashildr’s ‘Me’, whilst she became an eternal (but faceless) print on the Doctor’s mind. In the end Clara single-handedly became the (immortal) Doctor in spite all odds (she even died in a regeneration pose, for god’s sake!). The perfect ending to an impossible girl.

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So, please,  next time you think of Clara, ask yourself the next question: Clara Who?

 

 

 

 

 

La televisión y las redes sociales: de espectadores a pésimos partícipes.

Con el avance de la tecnología, y el reinado actual de las redes sociales, es natural que los formatos y modos de presentar historias se modifiquen. Ahora, es normal que nos encontremos con una avalancha de hashtags diferentes a lo largo de un  capítulo de nuestro programa favorito o que podamos encontrar escenas de nuestra serie predilecta en youtube.

Sin embargo, nada ha influenciado más la forma en la que vemos, y disfrutamos,  la televisión que la llegada de Facebook (en menor medida) y Twitter.  Gracias a ellos, comenzamos a generar narrativas transmedia (aquellas que conectan, desarrollan y ligan historias gracias a diferentes plataformas) todo el tiempo. Buscamos estar actualizados e interconectados en todo momento, generando información que compartir y personas con quién construir teorías en conjunto.

Nos comenzamos a acostumbrar a ver la televisión al mismo tiempo que leemos Twitter (incluyéndome) para opinar sobre lo que está sucediendo y compartir algún momento que nos haya causado risa o miedo.

Estamos tan acostumbrados a este modo de consumir productos audiovisuales que ya es normal que evitemos usar las redes sociales a la hora en que se transmite un final de temporada de alguna serie de nuestro interés para no toparnos con spoilers. Consumimos televisión de la misma forma que lo hacemos con las redes sociales y las cadenas nos alimentan gustosamente.

El internet, en cierta medida, nos ha ayudado a visibilizarnos y tener una voz sobre lo que queremos y no queremos ver. Ahora contamos con diversos espacios y plataformas (el mejor ejemplo es este mismo blog) para dar nuestras opiniones y puntos de vista de nuestras series favoritas.

Así, las redes sociales nos han permitido tener una comunicación bilateral (mediada, sesgada y modificada) con las personas que se encuentran detrás de nuestras historias favoritas. Todas las noches, miles de personas toman dichas plataformas para vanagloriar o criticar un capítulo. Algo que, a mi parecer, es un arma de doble filo.

Por un lado, tenemos “cierto” nivel de poder para influenciar en el modo en que alguna serie debe seguir su camino. Sin embargo, esto ocasiona que muchas narrativas se distorsionen y se conviertan en discursos complacientes.

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Así, las historias comienzan a romper los límites de su propia estructura por el simple hecho del shock value,  y el impacto inmediato que ésto genere en las personas. Por supuesto, funciona, pero fomenta la construcción de la estructura perfecta en una serie para que las audiencias olviden estos momentos con la llegada del siguiente shock.

Ahora, es normal que se maten personajes (con su debido hashtag), se descubran traiciones y se revivan otros personajes en un siantamén. Por supuesto, estas situaciones son siempre adeptas a causar impacto, sin embargo le restan legitimidad a la historia y, por lo tanto, un sentido de consecuencia.

Resulta lógico – e incluso atractivo- que el siguiente paso en la relación de las audiencias con la narrativa transmedia convierta al  espectador actual en un participante externo de sus historias favoritas (side note: no por nada ahora los espectadores de Big Brother puedan decidir qué es lo que el participante infiltrado hará ahora en la casa para generar más “controversia” y ratings. Fin del side note). Sin embargo, existe una línea muy pequeña entre ser un participe y convertirte en el “portador” de la última decisión sobre el destino de un personaje.

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El mejor ejemplo, y que siempre tengo muy presente (sobre todo porque me dio mucho coraje), es el momento en el que Steven Moffat decidió anunciar que una de los personajes que había matado, por el simple hecho de generar un impacto y schock value, en el capítulo final de la octava temporada de Doctor Who, regresaría para la novena por ser una favorita de los fans.

No niego que las redes sociales hayan abierto un abanico infinito de posibilidades sobre las diferentes formas en que se puede construir una historia (a todos nos gusta ser tomados en cuenta), sin embargo creo que estas plataformas deben funcionar más como niveles intermedios y no puntos finales en la decisión de los escritores de nuestras series favoritas de televisión.

A final de cuentas, en un mundo donde las consecuencias no existan, las decisiones comenzarán a pasar a un segundo plano. Y eso no es algo que se deba tomar a la ligera.

 

Cuando la muerte de un personaje tiene su propósito.

En el cine, la literatura y la televisión es común que nosotros, como espectadores, nos encariñemos con algún personaje y nos sintamos identificados con sus características intrínsecas de acción.

Sin embargo, también es muy común que, por esa misma cercanía, los autores decidan tomar decisiones radicales sobre su destino en las historias. Donde, en el peor de los casos, siempre termina por ser la muerte.

A mi parecer, matar a un personaje principal (o influyente) puede tener dos repercusiones: afectar directamente la línea rectora de la historia -y con ello, a sus personajes- o, por otro lado, no causar impacto alguno.

Creo, fervientemente, que el recurso de la muerte de un personaje principal debe apuntar más a cumplir con el primer propósito que con el segundo. Contrario a lo que sucede actualmente, donde los personajes son deshechados con el simple propósito de generar impacto en las audiencias y no en el curso de la historia.

Una muerte, en cualquier relato, debe ser decidida concienzudamente y con un propósito en particular. Un autor no debería estar matando personajes, a diestra y siniestra, sin tener un propósito en particular por el cual hacerlo.

La muerte de un personaje debe de ser, irremediablemente, influyente en la historia. Este suceso debe crear un impacto y modificar el ritmo narrativo de lo que se está contando. No debe ser una herramienta de provocación de audiencias.

El mejor ejemplo que me viene a la cabeza es la muerte de Hank en Breaking Bad. Dicha decisión impactó de forma tal la historia que los eventos que ocurrieron en los capítulos siguiente son consecuencia directa de esta situación. Una idea buena con un propósito útil.

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Lo mismo sucede con el personaje de Ellen Page en la película de ‘Super’. Su muerte inspira a Frank para tener la valentía suficiente de confrontar sus miedos y salvar a sus esposa.

Varios son los autores que se distinguen por no tener misericordia con sus personajes. Desde Ryan Murphy hasta Steven Moffat, ellos se han deshecho de tantos individuos de relevancia en sus historias como han producido series.

Ryan Murphy se ha encargado de empalar, degollar, desollar y atropellar a sus personajes en la serie de AHS. Sin embargo, la mayor parte del tiempo se ha arrepentido de ello, al ver el poco impacto que genera,  y ha preferido “regresarlos a la vida” de diferentes -y poco creativas- situaciones.

Ahí tenemos el caso de (casi) todos los personajes de AHS: Coven y las esposas de Kit en AHS: Asylum. Todos ellos viven y re-viven tanto que pierden toda seriedad y sentido de pertenecer a cada serie.

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Steven Moffat es reconocido por ser un “asesino sin misericordia” de sus personajes, yo digo, por otra parte, que es más bien, un hombre que le gusta complacer  a las audiencias.  Cuando los espectadores comienzan a quejarse de la falta de historia en sus series, crea un arco muy dramático, cuando argumentan que hacen falta muertes, mata a un personaje (más o menos) importante y no genera un impacto en la historia.

La muerte de Osgood en “Death In Heaven” es el mejor ejemplo de ello. Muchos fans comenzaron a quejarse de falta de impacto y drama en la serie, a lo que Moffat decide matarla y no crear ningún tipo de impacto en la narrativa o vida de los personajes principales.

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Que un personaje sea eliminado de su propia historia por el simple motivo de que su autor pruebe que no tiene misericordia y que es”impredecible” es la peor justificación que se puede dar. Se siente como algo barato e improvisado.

Por ello creo que, sí, la muerte de un personaje principal (o muy querido) de una historia siempre va a generar impacto en las audiencias. Sin embargo, está en los autores saber que lo que hacen tiene un propósito para influir en la historia o sólo están tratando de probar algo.

Diálogos potentes de la televisión.

La televisión es el medio perfecto para (re)crear historias y personajes lo suficientemente fuertes para permanecer en la memoria de muchas generaciones. Sin embargo, son muchos de sus diálogos, y discursos, los que ayudan a darle un significado icónico.

Un buen discurso es capaz de reflejar la ideología completa de un programa de la misma forma que le dan sentido y fuerza a una escena que, de otro modo, bien no podría haber funcionado.

En esta entrada hablaré sobre los discursos televisivos que más me han impactado en los últimos años.

Nate (Six Feet Under, 5×10: Static)

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No es mentira que una de las series que más ha dejado marca en mí es Six Feet Under. Tanto los diálogos, como los personajes y las historias están plagados de referencias y mensajes tan fuertes que es imposible dejarlos pasar.

Pero no hay discurso más poderoso y significativo que el que Nate le dice a Claire en el décimo capítulo de la quinta temporada:

Nate: It just means that everything in the world is like this transmission, making its way across the dark. But everything – death, life, everything – it’s all completely suffused with static. [makes static sounds] You know? But if you listen to the static too much, it fucks you up.

Nate explica una de las condiciones más humanas del mundo: pensar demasiado las cosas. Este diálogo me lleva a recordar  todas las veces que he dejado de tomar decisiones, o actuar, porque estoy muy preocupado tratando de arreglar algo que ya no tiene sentido arreglar.

Eleven (Doctor Who, Especial Navideño: The Time Of The Doctor)

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Uno de los personajes que más ha influido en mi vida, sin duda alguna, ha sido la onceava regeneración del Doctor. Desde su forma tan colorida de ver las cosas a su manera infantil de llevar la vida, Eleven representa todo lo que me gusta ser y las características que más disfruto de una persona.

Este personaje se distingue por contar con muchos diálogos y discursos que alcanzan diferentes matices y aspectos de la serie. Desde el clásico “We are all stories in the end” de The Big Bang, hasta el emotivo “So come on! You can take it all” de The Rings Akhaten.

Pero no hay discurso más profundo y que me haya tocado más que el de The Time of The Doctor:

Eleven: We all change when you think about it. We’re all different all through our lives. And that’s okay, that’s good. You’ve got to keeping moving. As long as you remember all the people that you used to be. I will not forget one line of this, not one day. I swear. I will always remember when the Doctor was me.

Aquí, el Doctor engloba todos los aspectos que conforman la naturaleza humana: el cambio. Algo que la mayoría de las personas temen confrontar y que termina siendo tan sencillo como cualquier otra acción cotidiana. Por supuesto, sin olvidar quienes fuimos y qué queremos ser en el futuro.

Ted (How I Met Your Mother, 9X17: Sunrise)

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El romanticismo extremo de Ted siempre ha sido la característica rectora de su personaje. Todos sabemos cuántas veces dicho personaje ha tomado decisiones desde su corazón y no de la razón. Por lo que debo de aceptar que, de todos las series que me gustan, es con el que más me identifico.

Con Ted he compartido más experiencias de las que me gustaría aceptar y su modo (fastidioso) de dejarse llevar siempre por el amor es igual de imperativo en mi vida. De forma que no es de extrañar que mi diálogo favorito sea su definición del amor:

Ted: Actually, there is a word for that. It’s love. I’m in love with her, okay? If you’re looking for the word that means caring for someone beyond all rationality and wanting them to have everything they want no matter how much it destroys you, its love! And when you love someone y-you just don’t stop. Ever. Even when people roll their eyes, or call you crazy, even then, especially then! Y-you just don’t give up, because if I could give up, if I could just take the world’s advice and move on and find someone else that wouldn’t be love! That would be some other disposable thing that is not worth fighting for… But that is not what this is. So please, can I have the locket?

Esa intensidad que dedicas a pelear por el amor en tu vida es el que motiva a Ted a tomar todas sus decisiones y, si bien, la mayor parte termina tomando los peores caminos, nunca deja de lado su amor ideal y, pues, no podría sentirme más identificado que con él.

Hannah (Girls, 1X4: Hanna’s Diary)

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Hannah Horvath siempre ha sido un personaje muy poralizado entre las audiencias y fans de la serie Girls. La mayor parte del tiempo actúa egocéntricamente y su forma de solucionar sus problemas es mucho más infantil de lo que podría hacerse. Sin embargo, creo que es así porque muchos nos espejeamos demasiado con ella.

Una chica, en medio de sus veintes, que tiene sus propios problemas y que cree que es el fin del mundo cuando no puede resolverlos. Una situación en la que, francamente, me he encontrado más de una vez.

Por lo que su idea del amor y la vida cotidiana tenía que formar parte de este listado:

Hannah: I just want someone who wants to hang out all the time, and thinks I’m the best person in the world, and wants to have sex with only me. And it makes me feel very stupid to tell you this because it makes me sound like a girl who wants to, like, go to brunch. And I really don’t want to go to brunch, and I don’t want you to sit on the couch while I shop or even meet my friends.

Sin duda alguna, la televisión es (y será) siempre parte esencial de la cultura pop, ya sea por los mensajes tan poderosos que ciertas series pueden dejar en nosotros o por el simple hecho de entretenernos, siempre dejará alguna huella en nosotros.

Así que, la próxima vez que se espejeen con algún personaje de la televisión, sólo recuerden: todos hemos estado ahí.