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La violación como historia de trasfondo y otras técnicas de simplificación de los personajes femeninos

Hoy en día, es común encontrar personajes femeninos en el cine y la televisión que bien pudieran entrar en la categoría de Mujeres Frías o Duras. Esas mujeres que no son emotivas, al contrario, que prefieren no dejarse llevar por los sentimientos. Aquellas mujeres que son calculadoras y que toman las decisiones difíciles, pero necesarias, para beneficiarse a si mismas.

Mujeres como Claire Underwood (Robin Wright) de House Of Cards que todo lo que hace — las cosas buenas y malas — tiene como fin asegurar su lugar en la Casa Blanca, o Gabrielle Solís (Eva Longoria) en Desperate Housewives, cuya frialdad y separación de sus sentimientos influye constantemente en sus relaciones cercanas y en las decisiones que toma, o incluso Mildred Hayes (Frances McDormand) en Three Billboards Outside Ebbing Missouri, cuyas intenciones de venganza no logran ser detenidas por nada ni nadie.

Sin embargo, estas mujeres comparten algo más, más allá de su frialdad y personalidades duras; todas ellas cuentan con una historia de violación como parte de su backstory. A Claire la violó uno de sus compañeros de la universidad cuando era joven, Gabrielle cae en las manos de su padrastro cuando era solo una niña y Mildred vive en carne propia el sufrimiento que su hija tuvo al momento de ser violada antes de ser asesinada.

Esto, al igual que muchos otras cosas que hemos hablado antes en el blog, es uno de los diversos tropes que a los guionistas de un producto audiovisual — en su mayoría, hombres — les gusta usar cuando no tienen conocimiento sobre un tema y se ven en la necesidad de crear drama y motivación para sus personajes femeninos. En ese sentido, este trope es conocido como Rape as Backstory (o Violación como historia de trasfondo, en español).

La cosa está así: los personajes femeninos, al igual que los masculinos, necesitan de motivaciones que fundamenten sus acciones y modos de ser y existir en el mundo donde está sucediendo la historia desarrollada por los guionistas. La diferencia radica en que, mientras que los hombres duros y desapegados de sus sentimientos, cuentan con historias de fondo llenas de problemas de abandono, desamor y una gran cantidad de novias muertas o violadas — otro trope injustificable que ya habíamos discutido antes con detalle — que le dan sentido a su frialdad, las mujeres con el mismo perfil de personalidad tienen una, o varias violaciones en su pasado que intentan respaldar sus actitudes.

La violación como historia de trasfondo normalmente es representada de dos formas: como justificación de la historia de venganza de una heroína o, bien, para darnos la información suficiente para entender el origen de las características esenciales de un personaje femenino. De hecho, este trope es uno de los más flojos e innecesarios que existen hoy en día y que muchos guionistas siguen usando sin responsabilidad.

Es cierto que la mayoría de las historias que hacen uso de esta técnica narrativa tienen la finalidad de ser catárticas, mientras pretenden mostrar la resiliencia de un personaje femenino, pero debido a su mal desarrollo y escaso interés por parte de los guionistas en crear personajes femeninos multidimensionales, terminan por ser relatos misóginos y poco considerados.

Usar una violación como única motivación en la historia de trasfondo de un personaje femenino, ayuda a fomentar y reproducir la idea de que las mujeres no son más que genitales femeninos con pies. Aquellos recipientes de la violencia de los hombres; las proporcionadoras de placer y satisfacción del género masculino que existen para cumplir con sus necesidades aún en contra de sus propios deseos.

En esencia, las mujeres siguen siendo vistas como extensiones intrínsecas de los hombres y, por ello, son escritas a partir de su funcionalidad y propósito que les puede ser otorgado por los hombres. Como si de ellos dependiera su existencia y la forma en la que se construye su personalidad a partir de las interacciones que mantienen con ellos.

Beatrix Kiddo (Uma Thurman) es el mejor ejemplo de una mujer que protagoniza su historia de venganza justificada por una violación en su historia de trasfondo en Kill Bill. Sí, Beatrix también es uno de los personajes femeninos fuertes más famosos en la actualidad, pero si nos pusiéramos a tratar de entender sus motivaciones detrás de su venganza, todo termina regresando a la violación. Su venganza parte de un acto de violencia que un hombre inflingió en ella y su personalidad depende enteramente de las repercusiones de dicho evento.

Mildred Hayes comparte muchas características con Beatrix, la única diferencia es la persona que fue violada en la historia de trasfondo. Mildred es una madre que busca venganza después de que su hija fue violada y brutalmente asesinada. Su representación es una combinación de los dos tipos de historia de trasfondo por violación más usados: es la base de su venganza — y por lo tanto la narrativa principal de la película— y la justificación de su personalidad fría — que gracias a diversos flashbacks sabemos que siempre fue parte de su caracterización pero nunca tan latentemente como en la actualidad presentada en el filme—.

Que la frialdad y el desapego presentes en la caracterización de una mujer sean casi siempre considerados como resultado directo de una violación, es una simplificación muy pobre — y francamente, poco responsable — de una problemática que es tan complicada y que es atravesada por diversas aristas. Que dicha violación sea considerada como propia de las mujeres, es imperdonable.

Resulta peor cuando personajes como Verónica Mars (Kristen Bell), Gabrielle Solis, Sookie (Anna Paquin) de True Blood, o Justine (Jessica Barden) de Penny Dreadful, confiesan haber sido violadas o abusadas sexualmente, con el simple afán de generar drama en la narrativa para crear consecuencias suficientes que puedan llevar una historia por 2 o 3 capítulos de una temporada. Como si de un evento aislado se tratara.

En contraste, existe una larga lista de personajes masculinos fríos y distantes, tales como James Bond, Han Solo, Indiana Jones e incluso Bruce Wayne, que sus creadores se han encargado de darles una historia de trasfondo rica y llena de matices capaces de justificar y mantener las razones por las que actúan así, y ninguno de ellas incluye una violación o algún tipo de abuso sexual.

Hablar y representar temas relevantes como la violación en productos de consumo actual no es el problema, el trato y la forma en la que ésta es representada sí lo es. Por ello, antes de considerar incluir a la violación como un elemento divertido que podría crear drama en una historia, es importante detenerse y pensar lo que se está tratando de decir con ello. Es hora de comenzar a darle el cuidado y respeto que merecen estas historias tan delicadas que necesitan ser contadas.

3 Billboards Outside Ebbing, Missouri y la falta de voces femeninas en las producciones fílmicas

(Hay vario SPOILER de la película, si no la han visto, sugiero que no lean esta entrada)

3 Billboards Outside Ebbing, Missouri es una película con una idea interesante, una protagonista soberbia y una premisa que podría haber logrado mucho. Esta película también es el mejor ejemplo de lo que sucede cuando una historia ligada a una experiencia que debería beneficiarse de la perspectiva femenina es contada por un equipo mayoritariamente masculino.

Frances Mcdormand hace el papel de Mildred Hayes, una mujer devastada en busca de algo que le ayude a entender lo que sucedió con la investigación realizada en cosecuencia de la violación y asesinato de su hija adolescente, Angela Hayes. Razón por la que decide rentar 3 anuncios en las afueras de su ciudad, Ebbing, Missouri, exigiéndole a la jefatura de policía respuestas. Sin duda alguna, es una premisa que llama mucho la atención.

El discurso es fuerte, directo y bastante actual, sobre todo en una realidad enmarcada en la terrible idea de que, en 2017, 1,600 mujeres fueron asesinadas tan solo en Estados Unidos (país donde sucede la película) y 1,844 en México. Donde el 66.1% de mujeres sufren violencia de género en nuestro país y en donde cada 9 segundos una mujer es golpeada en nuestro vecino del norte. El contexto donde el filme se desarrolla es acertado y representa estas estadísticas a la perfección

Ebbing, Missouri es un pequeño pueblo en Estados Unidos donde las relaciones de poder soy muy claras; los hombres son los que toman las decisiones y mantienen los trabajos reconocidos; policías, bomberos, dentistas y publicistas, todos son puestos ejercidos por el sexo masculino, mientras que las mujeres son amas de casa, secretarias o dependientes de tiendas.

En Ebbing, Missouri es normal encontrar a hombres que golpean a sus esposas y que mantienen amoríos con mujeres mucho más jóvenes que ellos, como lo hace el esposo de Mildred. También es un lugar donde los policías pueden ejercer cierto nivel de autoridad como para tener la libertad de actuar como racistas radicales y golpeadores a sueldo sin ser mal vistos, como lo hace continuamente Jason Dixon (Sam Rockwell), un policía acusado de torturar a una persona de color.

Ebbing, Missouri es un pueblo donde la ciudadanía no se inmuta ni con el feminicidio de uno de sus habitantes y donde le permite a su jefatura de policías realizar un trabajo de investigación superficial antes de cerrar el caso y dar carpetazo al asunto, como sucede con Will (Woody Harrelson), el jefe de policía.

Como podemos ver, el director/escritor no toma reparo en hacer una fuerte crítica a las desventajas tan marcadas que existen en las relaciones de poder entre hombres y mujeres en la actualidad. Sin embargo, el problema del filme no radica en la representación de este mismo contexto, sino en la forma en que el mismo discurso enmarca a Mildred Hayes dentro de la narrativa.

Mientras la película hace lo imposible por contar la historia de Mildred de la forma más real posible, la perspectiva de la misma no hace otra cosa más que juzgarla con las mismas técnicas de crítica detrás de las estructuras simbólicas que mantienen al sexismo vivo y funcionando.

Dentro de la historia, Mildred es sometida al escrutinio público debido a su decisión de colocar los tres anuncios acusando a la jefatura de la policía por su falta de acción en el caso de su hija. Fuera de la misma, el filme hace lo mismo y pasa de convertirse en el medio de representación de su historia a ciudadano sexista irracional que se deja llevar por una serie de errores imperdonables.

El primer error del filme sucede cuando éste falla en entender ese mismo contexto en el que sitúa su historiacomo los ciudadanos que tanto critica, al equiparar la tristeza y desesperación que una madre, como Mildred, sufre al perder a su hija a manos de un asesino violador, con la tristeza y desesperación que siente un hombre, como Jason Dixon, por perder a su único amigo en manos de un suicidio. Ambas realidades son igual de desgarradoras y difíciles de asimilar pero totalmente diferentes e imposibles de comparar.

El caso de Angela Hayes no es un homicidio cualquiera, sino un feminicidio. Es una de las tantas, y recurrentes, situaciones donde una mujer es asesinada por el simple hecho de ser mujer. Es un feminicidio que es resultado del aprovechamiento continuo  de un sistema sexista que sigue permitiendo que los hombres se sientan dueños del cuerpo de las mujeres.

Es por ello que el suicidio de  Will no es equiparable con el feminicidio de Angela. Él decide quitarse la vida por cuenta propia  debido a una enfermedad mortal que lo aqueja. Él, a diferencia de Angela, tiene la oportunidad de decidir sobre su propia vida y el tiempo que le queda para vivirla. Su muerte no forma parte del ejercicio simbólico y poderoso del sexismo.

Sí, tanto Mildred como Jason son personas violentas y llenas de odio, pero las razones que motivan sus acciones no deben ni tienen que ser puestas en el mismo nivel. Mildred reacciona violentamente porque es la única forma en que puede tratar de entender el feminicidio  de su hija, Jason no. Jason simplemente es un policía con problemas de carácter y un racismo latente.

A ambos se les debe juzgar pero entendiendo el contexto de donde vienen sus motivaciones. Los personajes, como en la vida real, no toman decisiones dentro de un vacío descontextualizado, sino que cada uno parte de una realidad y experiencia diferente.

El segundo error radica en la forma en que el filme trata a Mildred, ya que no solo se encarga de equipararla con una persona irracional que actúa desde un punto de ventaja de realidad mejor que ella, sino que también la juzga por la forma en la que reacciona. A lo largo de la historia, el filme decide colocar a personajes —hombres, por supuesto— que funcionan como contrapunto moral y ético, por un lado, y avatars que enuncian los pensamientos —y prejuicios— del guionista, por otro.

Personajes como James (Peter Dinklage) un hombre que la obliga a tener una cita con él a cambio de su silencio y que tiene el descaro de sentirse como una víctima al no ser correspondido por Mildred después de haberle invitado la cena. Personajes como su hijo, que desecha y descarta continuamente las acciones de su madre como violentas e injustificadas. Personajes, como los policías de la jefatura que constantemente acusan a Mildred de vengativa y le piden que sonría con más frecuencia. Personajes que, en lugar de ser posicionados como los actores y reproductores de la maquinaria sexista son representados como los abanderados de la moralidad y la ética.

Que la película falle en entender las terribles implicaciones detrás de estos errores solo demuestra que tiene un problema de perspectiva muy fuerte que nubla su capacidad para entender la experiencia detrás de la violencia contra las mujeres. De las historias que deberían ser contadas por mujeres.

Es por ello que hoy, más que nunca, la producción de filmes — especialmente de este tipo— necesita de mujeres que lo entiendan y sepan detectar este tipo de problemáticas latentes. Es por ello que más mujeres deberían de ser consultadas a la hora de escribir este tipo de guiones. Es por ello, que Hollywood necesita de las mujeres en sus producciones.

Me parece inadmisible el hecho de que se sigan haciendo películas que traten temas tan fuertes, como lo es la violencia de género, y no se consideren a las voces femeninas que entienden lo que esto significa. Necesitamos de las mujeres en el cine y las necesitamos con mucha urgencia.