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El concepto del amor ha cambiado en las series: Kimmy y Rebecca version.

¿Qué es el amor? Evidentemente es la pregunta que maneja nuestra vida, nos ronda continuamente y se encarga de muchas de nuestras decisiones. La televisión y el cine no son ajenos a desarrollar historias y centrar narrativas en todo lo que el amor representa (incluso me atrevería a decir que un 90% de ellas surgen y terminan en eso). Lo cual nos brinda una infinidad y enorme variedad de respuestas a esta pregunta, en la riqueza de la subjetividad y las diferentes voces que dichas perspectivas conforman.

No hace mucho, dediqué una entrada a tratar de entender las concepciones actuales del amor en la televisión. Gracias al desarrollo de personajes menos perfectos y más reales, con defectos y problemas, obtenemos relaciones difíciles y compromisos irreales con las personas que los rodean. Nuevas ideas del amor.

Ideas que son la tesis central de las series creadas, escritas y producidas por Rachel Bloom y Tina Fey: ‘Crazy Ex-Girlfriend’ y ‘Unbreakable Kimmy Schmidt’. En ellas vemos a personajes ordinarios, con historias similares por contar: Kimmy se re-descubre después de vivir 15 años encerrada en un bunker, mientras que Rebecca intenta hacer lo mismo después de vivir una fantasía de lo que  ella creía que su vida debía ser. Ambas están buscándose así mismas, mientras enfrentan contextos nuevos y totalmente ajenos a ellas.

Ninguna de las dos tiene una idea de lo que significa el amor en sus vidas y siguen viviendo con una mentalidad un tanto infantil e inocente de lo que es la vida. Kimmy no tiene referente alguno aparte de lo que veía en la televisión antes de ser secuestrada, Rebecca, por otro lado, sigue enamorada -y atorada- con la relación de fantasía que vivió con su ex-novio en la preparatoria.  Las dos perpetúan lo que aprendieron en su contexto más cercano, lo que ellas creen que es correcto y necesario en su vida.

Ambas aún idealizan el tipo de amor que vivieron al crecer: el del cuento de hadas donde existe un príncipe que llegará a sus vidas para complementarse y vivir felices hasta el fin de los tiempos. Por eso Rebecca decide mudarse a la ciudad donde Josh vive, para tratar de recuperar esa sensación de felicidad que tenía cuando estaba con él, mientras que Kimmy se aferra a Dong y la chispa que alguna vez sintieron, aunque la situación en la que ambos se encuentran diga todo lo contrario.

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Para Kimmy y Rebecca la felicidad se encuentra, en gran medida, en el amor de pareja, en la alegría que atrae a tu vida el hecho de estar con otra persona, de complementarse el uno al otro. Por ello dedican gran parte de sus esfuerzos a ser felices con sus contrapartes masculinas, a que ellos entiendan las razones detrás de sus actos (por más egoístas y maníacos que suenen).

Sin embargo, a lo largo de la primera temporada de ‘Crazy Ex-Girlfriend’ y las dos temporadas de ‘Unbreakable Kimmy Schmidt’ (La segunda acaba de estrenarse en Netflix) vemos cómo estas ideas preconcebidas cambian. Rebecca y Kimmy -después de varios golpes de realidad- confrontan sus problemas y dan la cara a su ansiedad, a los problemas que llevan arrastrando, a sus pasados y a sus nuevos presentes. Josh y Dong dejan de ser aquellos fines para alcanzar su felicidad y pasan a ser parte de ella.

El amor de pareja cambia  de ser un último fin a la parte esencial de una felicidad que no es inamovible ni estática, sino que se modifica constantemente. El concepto del amor crece y da entrada a otras formas de entenderlo: al propio, al de familia y al de los amigos. Nuestras protagonistas entienden que el amor llega de diferentes formas y en variadas presentaciones.

Para Rebecca llega en forma de su amistad con Paula, aquella persona tan importante en su vida como ella misma, su amor por la interpretación de musicales y su estabilidad emocional. Para Kimmy aparece en forma de Jacqueline, Titus y Lilian: su nueva familia, la que estará ahí para lo que necesite, su amor por ella misma que representa dejando atrás su pasado y su paz mental.

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Como menciono en el post anterior, el concepto del amor evoluciona mientras los personajes comiencen a perfilarse a ser más reales, con defectos, dispuestos a confrontar sus miedos y estando abiertos a encontrar la felicidad en lugares donde menos lo imaginarían.

Sí, el concepto de amor en las series ha cambiado, pero eso sólo significa que ha evolucionado para aterrizar en un nivel mucho más real. Un lugar donde los príncipes y princesas pueden quedarse dentro de sus fábulas para dar paso a personas de carne y hueso con sueños, metas, miedos y defectos.

 

‘Unbrekable Kimmy Schmidt’: la reina del binge-watching.

Una de las cosas que más me gusta hacer es disfrutar de esa hermosa actividad llamada ‘binge-watching’, es decir, ver una cantidad considerable de episodios seguidos de una serie. Algo que Netflix, y otras plataformas similares, ha sabido alimentar de forma inteligente.

‘Unbreakable Kimmy Schmidt’ es la última novedad con la que, esta plataforma de streaming, nos ha regalado gracilmente a todos los acérrimos fans del ‘binge-watching’. La cuál cuenta la vida de Kimmy después de haber sido rescatada de un culto apocalíptico que la tenía encerrada en un bunker junto a otro grupo de chicas.

Lo primero que tendría que decir sobre esta serie es su increíble (y acertado) cast: Ellie Kemper (Erin en ‘The Office’) retrata a la adorable Kimmy, mientras que Jane Krakowski (Jenna en ’30 Rock)  se encarga del papel de Jacqueline, una superficial neoyorkina que contrata a la protagonista para cuidar de su casa y, de paso, a ella misma.

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No sólo este par de talentosas mujeres son la perfecta dupla para llevar una serie con un tinte de humor negro (que raya en lo simple) como lo es ‘Unbreakable Kimmy Schmidt’, también gozan de una química suficiente para llevar a la serie de la mano. Acompañándolas también se encuentra la magnífica Carol Kane, como la dueña de la casa donde Kimmy vive, y Titus Burgess funge como el (un tanto desgastado) sassy roomate gay de la protagonista.

Así, vemos cómo Kimmy, capítulo a capítulo,  sobrevive a varias confrontaciones con una serie de personajes tan extraños, como radicales, que se despliegan entre un corolarios de maestros desobligados, hombres controladores,  falsos profetas fundamentalistas, adolescentes idiotizados por el internet y el departamento de migración de EU.

Lo que llama más mi atención de esta serie es la capacidad que tiene de tratar (y confrontar) temas de una naturaleza complicada. A final de cuentas, Kimmy es secuestrada por un culto que la mantuvo captiva por 15 años, asegurándole que el fin del mundo estaba cerca.  Cualquier persona, en otro caso, sufriría consecuencias severas. Sin embargo, la protagonista (con todo y secuelas traumáticas del evento) no se deja vencer por los obstáculos y logra salir adelante.

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De la misma forma, y a un nivel muy profundo, la serie toca ciertos temas de relevancia actual que seguramente provocaron que más de uno levantara la ceja en desaprobación. En mi caso fue la representación inequívoca de inequidad de género (pero eso lo trataré en otra entrada).

Con todo lo anterior mencionado puedo asegurar que es una serie que vale completamente la pena, ya que contiene innumerables momentos de diversión que vale la pena disfrutar. Ya sean gags recurrentes, situaciones ridículas retratadas por el humor negro o argumentos sólidos sobre temas de la actualidad, sin duda ‘Unbreakable Kimmy Schmidt’ llegó para quedarse.

It’s a miracle! (damn it!)