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Rompiendo lo binario: representación de personajes no binarios en televisión

Ya he hablado de esto antes en el blog; desde hace un tiempo, la televisión se ha preocupado muchísimo más que el cine por representar — e incluir — correctamente a minorías en sus historias, sobre todo las que son pertenecientes al abanico amplio de diversidad sexual. Por fin, las grandes casas productoras han comenzado a optar por sacar al aire historias que representen de manera orgánica la realidad, sin tapujos ni invisibilizaciones.

Atrás quedaron los tiempos en los que los personajes homosexuales de la televisión eran retratados como un estereotipo más, donde las lesbianas solo podían ser entendidas a través de la mirada erótica masculina y donde las personas trans simplemente no existían en el pensamiento colectivo. Series como Pose se han encargado exitosamente de deconstruir los estereotipos alrededor de las personas trans, la homosexualidad y la concepción del VIH y, al mismo tiempo, crear los propios.

Sin embargo, aún a pesar de estos esfuerzos, todavía falta un camino muy largo por recorrer. Según el estudio realizado anualmente por GLAAD (acrónimo de las siglas Gay & Lesbian Alliance Against Defamation en inglés) de 901 personajes presentes en los programas de televisión de Estados Unidos en la temporada 2017-2018, 58 fueron pertenecientes a la comunidad LGBTTTIQ+, 15 más en relación a los presentes en el año anterior.

Esto, por si mismo, significa un paso hacia adelante en cuanto a temas de retrato de personajes se trata, sin embargo, desde un punto de vista objetivo — y mucho más macro — esta cifra realmente solo pertenece a un 6.4% del panorama total de representación de personajes en la televisión. Un número que subjetivamente significa un avance, pero que está muy lejos de ser un logro que verdaderamente genere un impacto.

En el caso del cine, la situación ha empeorado. GLAAD lanzó otro estudio donde halló que, contrario a los shows, la representación LGBTTTIQ+ disminuyó entre un año y otro. Mientras que en el 2017, el 18.4% de las películas lanzadas por estudios importantes incluía personajes pertenecientes a la comunidad, en el 2018 solo el 12.8%, de 109 películas, lo hacía.

De hecho, la información que ambos estudios brindan, nos permite darnos una idea de lo desigual que aún sigue siendo esta representación y los grupos de la comunidad que siguen siendo dejados a un lado. De esos 58 personajes mencionados en televisión, los que fueron menormente retratado son los que aún siguen siendo invisibilizados por la sociedad: las personas no binarias.

Las personas con género no binario son las que no se identifican bajo el concepto social binario hombre/mujer. Aquellas que no se perciben como parte total o absoluta de un género específico, que prefieren navegar entre ellas, y debido a ello, son una de las comunidades más discriminadas.

La idea compartida de “confusión o indecisión” que tiene la sociedad de las personas no binarias, ha sido la razón principal que ha provocado su rechazo y falta de representación en los productos audiovisuales de la cultura pop. Sin embargo, han comenzado a surgir muy lentamente personajes no binarios en algunos programas de televisión, sobre todo los que tienen como hogar a canales de televisión por paga o servicios de streaming.

De hecho, fue en la temporada 2018-2019, cuando la cifra de un solo personaje binario aumentó, gracias a que diversas series comenzaron a representar, en incluir, personas no binarias en sus historias de manera orgánica, mostrando a seres humanos complejos y con matices propios de su contexto y personalidad.

Taylor Mason (Asia Kate Dillon) fue el primer personaje no binario en hacer aparición en la televisión para el show de Billions. Su importancia radica no solo en la calidad y esfuerzo detrás de su representación — una persona no estereotipada, tridimensional y con arcos importantes que atraviesan la historia central de la serie —, sino también en la relevancia que su personaje tiene para el show.

Taylor es una pieza esencial dentro de la compañía de finanzas de uno de los protagonistas de la serie, Bobby Axelrod (Damian Lewis), y usualmente es el personaje más inteligente de la serie, ya que siempre tiene la capacidad de pensar fuera de la caja y de adelantarse tanto a su jefe como a sus competidores. Su personaje es tan relevante que ya ha tenido diversos arcos emocionales que incluyen parejas y relaciones amorosas.

En la vida real, Asia Kate Dillon también se identifica como una persona no binaria. Esto ha ayudado a que su personaje se encuentre construido de la mejor forma y alrededor de preceptos y experiencias reales que Asia ha vivido o experimentado de alguna manera a lo largo de su vida.

Syd (Sheridan Pierce) es otro personaje no binario que existe en el mundo de la televisión, y que interpreta el papel de la pareja de Elena (Isabella Gómez) en el remake de Netflix de One Day At A Time. Su personaje, al igual que Taylor, es otro ejemplo perfecto de la manera correcta en la que se deben de representar a este tipo de personas, tridimensionales y matizadas.

En el show, Syd es la persona que se encarga de ayudar a Elena — una chica que lleva muy poco de salir del closet — a navegar en el mundo de la diversidad sexual, a entender los diferentes grupos que conforman a la comunidad LGBTTTIQ+ y a dimensionar la importancia de la identidad de cada persona.

De hecho, es gracias a Syd que Elena (y los espectadores) podemos comprender lo compleja que es la diversidad sexual y lo mucho que influye en el desarrollo de la identidad propia de cada ser humano, incluyendo los pronombres correctos que se deben de usar para nombrar a una persona no binaria (el, ella o ellxs (they en inglés), dependiendo de la forma en la que cada individuo se sienta más identificado.)

Si bien, el porcentaje de representación de la comunidad LGBTTTIQ+ en la cultura pop sigue siendo muy bajo, resulta gratificante ver cómo año con año las cifras aumentan. Esto no significa que debamos conformarnos, sino todo lo contrario. Con esta información a la mano, es nuestro deber seguir exigiendo una representación equitativa y correcta que tome en cuenta a todos los integrantes del amplio abanico de diversidades sexuales.

El reflector de Caitlyn y Laverne: visibilizando lo transgénero.

Tratar el tema de género y sexualidad en una plática siempre evoluciona en un enardecido debate, y es que no es para menos, vivimos en una sociedad acostumbrada a la estaticidad, muy pocas personas modifican sus paradigmas y, los que lo hacen, necesitan de mucho tiempo y esfuerzo para realizarlo.

Los seres humanos estamos condicionados a etiquetar, organizar y limitar todo lo que se nos presenta. Todos los días nos dedicamos a realizar actos de performatividad (o nombrar algo para validar su existencia) y, por ello, nos es difícil salirnos de la norma que establecemos para regirnos.

Para nuestra sociedad existen sólo dos géneros: hombre y mujer, con él naces y con él debes de morir. Sin embargo, los hechos presentes en la actualidad nos han comprobado que esta dicotomía ya no da para englobar al ser humano. La identidad es parte importante de ello.

Por un lado contamos con el género (determinado por la sociedad), mientras que, por otro, está el sexo (determinado por la biología). Ambas son importantes al momento de definir la identidad propia del individuo, sin embargo (y en muchos casos) es imposible permanecer dentro de la etiqueta normativa de hombre/mujer.

Por eso es difícil entender la homosexualidad y el transgénero, porque no encaja en los paradigmas de pensamiento dicotómicos a los que estamos tan acostumbrados a entender desde que somos niños.

Por ello es tan complicado poder entender la diversificación de identidades de género, y para muchos es imposible imaginar otra concordancia sexo-genérica que la asignada de nacimiento. Lo transgénero, entonces, se configura como  una de estas imposibilidades paradigmáticas.

La mayor parte de las personas entienden esta identidad como “personas que no están de a gusto consigo mismas”, cuando ello, en realidad, tiene niveles más profundos de lectura. Un individuo transgénero no es una persona que no está “a gusto consigo misma” y ya,  sino que es un individuo con el que su sexo (biológico) no concuerda con su identidad de género. Ni más ni menos.

De este modo, podemos entender la lucha constante de personas en el medio, como Laverne Cox y Caitlyn Jenner, que dedican sus esfuerzos a ser visibles. A que la comunidad las vea como cualquier otro ser humano con identidad propia.

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Estas dos mujeres han hecho uso de los reflectores para darles voz a la comunidad transgénero. Han usado sus capacidades histriónicas (una más que otra) para modificar las representaciones viciadas de lo transgénero en la televisión y en los medios. Han logrado modificar (de cierto modo) el discurso de odio hacia dicha comunidad. Algo que hace 10 años hubiera resultado imposible.

Algunos aseguran que los discursos que Caitlyn Jenner ha dado en los últimos meses no son más que meros dispositivos publicitarios para poner la atención en su reality show, ¿de verdad eso importa cuando ella ha conseguido mostrarse al público como mujer trans? Su discurso siempre ha sido positivo, sus medios no han estado viciados y los resultados han sido poderosos.

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Yo aplaudo la valentía de estas dos mujeres y de todas las personas que se han atrevido a poner un alto a la discriminación. A los que han peleado por sus derechos como seres sociales que viven dentro de una comunidad. A los que han usado su fuerza mediática para hablar de los temas que nadie habla y a enfrentar los límites impuestos.

La subalternidad desparece al momento que los grupos otros comienzan a tener visibilidad y voz. La atención ya está puesta en la comunidad trans, los dispositivos paradigmáticos están comenzando a avanzar.

Sólo queda que nosotros, como sociedad, estemos dispuestos a caminar juntos hacia un escenario donde la gente deje de ser discriminada, donde la identidad sea lo que nos enriquezca como personas y no el resultado empobrecido de una sociedad viciada.